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“Mi padre nos ha trasladado el amor por el campo, esa libertad que te da y todo lo que la naturaleza te ofrece, es muy agradecida"

  • Manuel Urquiza es ingeniero agrícola y, junto a su hermano, lleva la gestión de la finca familiar

Manuel Urquiza estudió Ingeniería técnica agrónoma por su amor al campo. Manuel Urquiza estudió Ingeniería técnica agrónoma por su amor al campo.

Manuel Urquiza estudió Ingeniería técnica agrónoma por su amor al campo.

Enamorado de su tierra, este bastetano es agricultor, ingeniero agrícola que, junto a su hermano, lleva la gestión de la finca familiar de sus padres. Ambos, ingenieros, trabajan en Arboreto y Crisol. Una finca familiar cuyo cultivo principal es el almendro y pastizal con aprovechamiento ganadero, con 298 hectáreas, de las cuales 117 son de almendro; pero también cuenta con 4 hectáreas de viñedo, otras 4 hectáreas de pistacho y algo de olivo.

Estudió Ingeniería técnica agrónoma por su amor al campo “Mi padre nos ha trasladado el amor por el campo, esa libertad que te da y todo lo que la naturaleza te ofrece, es muy agradecida. Desde chicos nos hemos manchado las manos de tierra trabajando, y hemos transformado nuestra finca”.Y es que, el almendro antes era un cultivo marginal que ahora está viviendo una época buena que ha transformado el territorio “Todo era cereal y los almendros tradicionales separaban las parcelas. Hoy se ha transformado con variedades actuales y otras tradicionales”.

Una finca, la del almendro, muy pedregosa, caliza pero que sin embargo esta característica permite que no haya erosión eólica en la misma y en la que se mantiene la cubierta vegetal el máximo posible aportando materia orgánica en otoño. Y en la que el próximo proyecto será la colocación y plantación de plantas adventicias que ayuden a construir refugios para los insectos beneficiosos, por ejemplo, aromáticas, y/o adelfas en márgenes, lindes o en la vaya de la finca con el objetivo de generar mayor biodiversidad; estas plantas bien escogidas, pueden detectar contaminaciones de tratamientos fitosanitarios por deriva antes que el almendro. “Si hacen algún tratamiento en la carretera, fuera de la finca, lo podremos saber”, algo con lo que tienen que tener cuidado para una mayor seguridad de su almendra.

Con respecto al viñedo, en los últimos años se ha conseguido recuperar parte de un viñedo tradicional y se ha mejorado otra zona para incrementar las producciones de uva. Este proyecto es muy interesante, desde hace miles de años la comarca de Baza ha exportado sus vinos a los grandes imperios como Roma, pero se han ido perdiendo estas superficies de vid y ahora la situación es crítica para la elaboración de vinos en la comarca. Hoy en día gracias a las nuevas técnicas de elaboración se están haciendo vinos muy premiados a nivel internacional, gracias a las características edafoclimáticas, la amplitud térmica entre el día y la noche, la producción en ecológico.

Manuel Urquiza es una persona inquieta, además de su trabajo y familia, es miembro de la Junta Directiva de una bodega y de la asociación AlVelAl. A esta última llega a través de Cristóbal, que lo invitó a varias reuniones y le encantó “Lo veo un proyecto apasionante”, matiza Urquiza. “Me encanta la idea de poder cambiar el pensamiento de la gente para creerse que es factible hacerlo. Creo que esta tierra tiene grandes oportunidades y AlVelAl es uno de los puentes para abrir esas oportunidades y que esto sea viable, manteniendo y dejando algo a nuestros hijos, un lugar donde puedan vivir dignamente; transmitiéndoles ese amor por la zona donde se están criando”.

Y es que, explica Urquiza, vivimos en una zona con muy poca contaminación, la mayor de Europa con superficie de cultivo ecológico diversificado, algo posible por la biodiversidad, aún con la amplia superficie de almendro. “La producción de almendro es pequeña por lo que las plantas no están sobreexplotadas, es algo que nos diferencia. Competir en producción es muy complicado porque vivimos en un mundo donde todo es global”. Dentro de la Junta Directiva de AlVelAl, Urquiza tiene como objetivo proporcionar a AlVelAl un sello de calidad que diferencie la agricultura ecológica regenerativa de la agricultura ecológica que hasta ahora conocemos. “Ya se está trabajando ecológico intensivo y de ahí nace la necesidad de que Europa nos proporcione ese sello de calidad, de valor añadido que pueda diferenciar el producto de nuestros agricultores y tengo un valor extra a nivel internacional”. “La conciencia está a nivel internacional y cada vez hay más adeptos, pero AlVelAl tiene que ser referente en el territorio y tener un espíritu más social, individualmente no hacemos nada”, afirma Manuel. Algo que conlleva nuevos socios que estén comprometidos con sus suelos y paisaje. “Un sello que garantizará la forma de producir y la forma de dignificar el campo. Creo que ese es el próximo paso de AlVelAl”.

Una de las razones por las que ve esa necesidad de una certificación ecológica y regenerativa es la despoblación “Creo que estas cosas pueden ayudar a fijar población. Se necesita una actividad económica que permita que la gente pueda vivir aquí. Para mí el retorno de la inspiración es el más importante y el que va a fijar esa población; que nos sintamos orgullos de dónde estamos, contentos con lo que hacemos, levantarnos con alegría”.

De aquí a 20 años espera que AlVelAl se haya hecho un proyecto maduro, con responsabilidad y buenos cimientos. “En 20 años espero que estamos viviendo nuestra etapa de madurez como entidad, con una base social importante que continúe esta labor, fijando población, generando oportunidades viables y regenerativas. El proyecto tiene mucha capacidad porque hay personas muy interesantes en AlVelAl”.

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