"Sé el sacrificio que cuesta ser reconocida, no conocida"

Compartir una conversación con Antonia dell´Atte es todo un reto. Una vez superado el impacto de su belleza, la modelo italiana desarrolla un discurso inteligente, rápido y, sobre todo, emocional. Por eso, por emplear más el corazón que la cabeza, se ha ganado muchas de las decepciones que, poco a poco, han forjado la persona en la que se ha convertido. Una dama que guarda un as bajo la manga y que promete, con esta entrevista, no volver a hablar más sobre las injusticias de las que ha sido víctima. Consciente de que no siempre es la verdad la que triunfa, Antonia aguarda el instante en el que, por fin, todas las cosas se pongan en su sitio. Sólo es… cuestión de tiempo.

-Hacía mucho que no sabíamos de usted. ¿Qué ha estado haciendo últimamente?

- España me ayudó a resurgir de las cenizas pero algo me sucedió a nivel mediático. Se trata de asuntos que provocaron mi retirada para recuperar fuerzas contra los titanes que, sin razón, se lanzaron contra mí. No mencionaré más el pasado porque, de ahí, está todo dicho. Desconocía que tenía una contrincante mediática con tanto peso. Soy uno de los personajes más serios y congruentes. Hasta una denuncia se puede hacer por amor. Nunca he mentido. Y no quiero ir a programas a comentar de mis relaciones porque luego me acusan de mentirosa. Desconocía que la mujer abandonada no debe destapar sus vivencias. Sólo me interesa sensibilizar con mi testimonio a otras. Respecto a mi batalla, la veo concluida a falta de una pieza del puzzle que no puedo desvelar. Es un misterio.

- Podría confeccionar un libro con sus experiencias. ¿No lo ha pensado?

- Sería un proyecto muy largo afrontar pues supone re-

pasar toda una vida. Soy famosa porque me lo he currado y sé el sacrificio que cuesta ser reconocida, no conocida.

- ¿Qué tal fue su infancia? ¿Sería tan amable de recordar algo de ella?

- Fantástica. La nuestra era una familia muy protectora y sacrificada, con un padre que pasó precariedades económicas por las que, sin meterme en ningún lío, empecé pronto a trabajar. Yo pensaba: "Nadie podrá conmigo". Aguantaba que me ofendieran a mí, pero no otros más débiles.

-Transmite con su forma de expresarse, al igual que las italianas en general, mucho carácter. ¿Es así o son más sensaciones?

- El mismo que puedan tener las españolas. Muchas poseemos el ímpetu, la solidez, ser protectoras y defensoras de lo nuestro… aunque también están las que callan y sufren en silencio para mantener las formas. Aquí se están dando pasos de gigante, pero en Italia todavía queda mucho machismo.

- ¿Es usted creyente? Porque, con etapas tan duras como éstas sobre las que reflexiona, lo espiritual debe ser un buen apoyo…

- La fe me ha curado mucho. En épocas críticas, durante las que he llorado lo que nadie imagina, he ido sanando gracias a la fuerza que me ha llegado desde arriba.

-Es curioso que manifieste tanta profundidad y, sin embargo, se dedicara a un mundo tan superficial como el de la moda. Parece una contradicción, ¿no?

- En la moda impuse mi personalidad como mujer, no como una muñeca. Soy de las pocas modelos que no se han enriquecido. Las tops de antes eran conocidas por sí mismas, no por sus escándalos.

- ¿Contempla con nostalgia ese período?

- Con un poco de melancolía, sí. Era un camino elegido, pero no sé por quién. A veces me culpo de actuar con contundencia por, en el fondo, ser susceptible y frágil. Si no sacas esos arrestos, te mueres.

- ¿Y ahora? ¿A qué se dedica Antonia dell´Atte?

- He hecho propuestas a la televisión. Es increíble que alguien como yo, que viene de donde viene, no tenga nada. Doy mi profesionalidad y mis cambios de registro. Lo importante es la imaginación. He ideado una serie pero no sé qué pasará.

- ¿Piensa que, tal vez, haya quien esté interesado en vetarla?

- No sé si eso, pero algo hay. Mi problema, la batalla social, no ha sido bien entendida. Determinados periodistas, que me apoyaron al principio, se han apartado después.

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