Huellas de una vida dedicada al mar

chiclana

"Por iniciativa y gestión del Excmo. Señor Don Joaquín Pérez Lila, presidente del concejo de administración del Consorcio Nacional Almadrabero se construyeron las viviendas y demás dependencias de esta barriada de Sancti Petri y se instalaron los servicios de agua y electricidad. Chiclana 1940-1956". Así reza la placa colocada en el ayuntamiento del poblado marinero de Sancti Petri.

Las costas de Chiclana de la Frontera son unas de las más apreciadas por los turistas de todo el mundo. La playa de Sancti Petri constituye uno de los rincones con más encanto de la provincia, al estar enmarcada entre el islote de Sancti Petri y su castillo y la punta del Boquerón, ambos pertenecientes al término municipal de San Fernando.

Mucho menos conocido es el antiguo poblado que formaron los trabajadores de la almadraba en aquella zona y que hoy se encuentra en ruinas.

En 1943, el Consorcio Almadrabero adquirió los terrenos baldíos del caño de Sancti Petri, de los que se constituiría alcalde Rafael Rupoldo Rivera, convirtiendo aquel rincón en pedanía de la localidad chiclanera.

La actividad pesquera de la zona provocó que muchos trabajadores encargados de la producción de mojama de atún se afincaran en aquella zona, en la que se construyeron viviendas y otros edificios como el bar, el cine, donde se proyectaban películas semanalmente, o la iglesia, que en la actualidad se encuentra en proceso de restauración.

Para aquellos que pasean por sus calles, no resulta difícil imaginar cómo transcurría la vida en el poblado.

Antes de los derribos efectuados por motivos de seguridad, era posible colarse entre las ventanas de los colegios del poblado, equipados con pupitres y pizarra donde decenas de niños acudían todos los días a clase.

En 1971 comenzó a escasear el atún, y tres años más tarde, se produce la disolución del Consorcio Nacional Almadrabero. Como consecuencia, los habitantes del poblado fueron abandonando sus casas.

El paso del tiempo se ha hecho patente en los edificios que conforman el poblado, y , a pesar de su mal estado de conservación, guardan el encanto que sólo se encuentra en los lugares donde perviven los recuerdos de muchas personas.

Hoy, algunos de los edificios que quedan en pie, están siendo utilizados como sede de clubes de deportes náuticos.

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