Azul y negro

  • Ecologistas ponen peros a la buena salud del litoral que marcan las banderas azules. Advierten de vertidos y construcción a pie de playa. Estas son sus banderas negras

15 de las 48 playas andaluzas con bandera azul se encuentran en la provincia. Es una garantía de salud  del litoral, pero no suficiente para la autocomplacencia. Ecologistas en Acción también pone banderas, pero negras. Este año ha puesto otras 15. Vertidos, construcción a pie de playa, ocupaciones del litoral... No es una situación alarmante, pero sí preocupante. El extenso informe admite que se avanza, pero muy lentamente. Ejemplos. La depuradora de La Línea funciona ya satisfactoriamente, y está en marcha la construcción de otras depuradoras como la Rota-LaBallena, Chipiona y, sobre todo, Algeciras,  que había convertido la playa de Isla Verde en un vertedero. Sin embargo, que en el año 2008 cuatro municipios que suman 180.000 habitantes, sin contar los aluviones veraniegos, (Algeciras, Chipiona, Vejer y Tarifa) hayan lanzado siete millones de metros cúbicos de agua al mar sin depuración es un dato, al menos, sorprendente.

Pero hay buenas noticias. La ampliación por Demarcación de Costas a 200 metros de zona de servidumbre de 24 tramos de litoral gaditano, afectando a 16 municipios y 187 kilómetros pone cierto coto a  lo que amenazaba ser un café para todos a pie de playa. Las marismas del río Barbate se están regenerando y Puerto Real ha recuperado cinco salinas. Y encomiables detalles en la empresa pública, como es el caso de Chiclana Natural, ejemplo de transparencia en materia medioambiental.

Sí, hasta ahí lo que va funcionando, pero medioambientalmente llegan datos preocupantes que, como siempre, parecen estar reñidos con el desarrollo turístico. En ese paraíso que es El Palmar, el PGOU de Vejer, aseguran los ecologistas, quiere levantar casi 6.000 viviendas en los próximos años y crear 3.300 plazas hoteleras. Tarifa no se queda atrás y proyecta mil viviendas, otras mil plazas hoteleras y, por supuesto, un campo de golf junto a la playa de Atlanterra.

En el apartado urbanístico los ecologistas ven otro caso sangrante que supondrá la transformación de una playa, la de La Casería en San Fernando. Desde cualquier lugar de la Bahía se pueden ver las tres grandes torres que casi a pie de playa, una playa relativa, bien es verdad, más pesquera que de esparcimiento, levanta Arenal 2000.  Obras Públicas  impugnó judicialmente la licencia de obras otorgada por el Ayuntamiento, pero la Justicia no vio irregularidad  y las tres  torres están prácticamente finalizadas .  El proyecto incluye, en un futuro, cuatro torres más, menos de las 17 torres previstas inicialmente. A todo ello seguirá un puerto deportivo, con un proyecto en el que no se contempló siquiera que no llegaría la canal, y La Casería será casi historia. A cambio, la gran playa de Camposoto cuenta con una bandera azul este año.

También el debate sobre la ampliación del puerto de Tarifa sigue abierto, ante el temor de la destrucción de ecosistemas. No es el único. Hay once proyectos nuevos de puertos deportivos, con 2.334 nuevos amarres. Mucho cemento encima de la arena, consideran los ecologistas.

 La turbidez del estuario del Guadalquivir, que nadie acaba de explicar, tiene que estar afectando por fuerza a las escasas reservas de pesca, un sector continuamente golpeado. Los niveles de sedimentos en suspensión son veinte veces superiores a lo habitual y lo ecológico se mezcla con lo social y ya hay quien teme que la economía sanluqueña se transforme de tal modo que vivamos una barbatización, es decir, un crecimiento del contrabando, como ocurrió en Barbate en los 90, como alternativa a la falta de salidas a la economía tradicional pesquera.

Y siempre, continuamente, aparece en los informes ecologistas, y en éste también, el Estrecho y sus gasolineras flotantes que ya han mostrado su riesgo potencial con episodios como el del New Flame. Unos 400  buques cruzan el Estrecho cada día.  Cada año existe un trasiego de unos 5 millones de toneladas de combustible  de un barco a otro (bunkering), con severas repercusiones en forma de derrames continuos. "El accidente del buque New Flame en cualquier momento se puede repetir, con consecuencias ambientales mucho peores", afirma el informe.

Sin embargo, hay contradicciones llamativas en este informe. Contradicciones, según se mire, y que lo que muestran es que hay varas distintas de medir, según la perspectiva. Tres playas del litoral que cuentan con bandera azul tienen también la bandera negra de los ecologistas. Si bien es cierto que la bandera azul se otorga por la calidad medioambiental, pero también por los servicios, llama la atención que choque de forma tan radical el análisis. Así, La Barrosa, en Chiclana, está considerada como una de las mejores playas de la provincia, sin embargo, los ecologistas critican que "esté ocupada completamente  de hoteles, urbanizaciones y campos de golf hasta el límite del término de Conil". Sin embargo, en Chiclana pocos ponen en duda que eso ha sido precisamente lo que ha impulsado la riqueza de la zona.

La otra coincidencia se encuentra en las playas de Regla y Camarón, en Chipiona, donde los ecologistas critican el vertido de aguas residuales al mar. Ambas tienen bandera azul porque se considera que supera los requisitos de sanidad, accesibilidad y limpieza. Es decir, que se considera que ese vertido denunciado por los ecologistas no afecta a la calidad del agua.

Otras banderas negras parecen ser compartidas por los criterios de ecologistas y consumidores. Caños y El Palmar, en Barbate y Vejer, respectivamente, son criticadas por el descontrol urbanístico, construcciones en primera línea de playa y, en el caso de Caños, por carecer incluso de un alcantarillado básico, algo que los vecinos demandan hace tiempo. También en El Puerto los ecologistas han colocado una nueva bandera negra en Fuentebravía  por "construcciones de edificios en el acantilado y rellenos en la playa y en el acantilado, provocando continuas pérdidas de arena".  El 'toque' a Fuentebravía se produce cuando El Puerto mantiene su bandera azul sobre Valdelagrana y logra por primera vez otra bandera azul para La Muralla. Los niveles de sus playas son buenos, incluida Fuentebravía, donde es la presión urbanística lo que ha llamado la atención ecologista. Además, el Puerto y Rota comparten un curioso caso, el de la playa del Almirante. He aquí un caso que ni bandera negra, ni bandera azul porque se trata de una playa cerrada al público. Una playa en tierra de nadie, o mejor dicho, en tierra del perímetro de seguridad de la Base de Rota. Una de las últimas playas vírgenes encajonada en un puro lugar de veraneo.

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