El vallisoletano Joselillo roza la Puerta Grande, pero falla con la espada

  • El torero local consigue un trofeo, Padilla una ovación y Morenito de Aranda recae de una lesión y corta la temporada

GANADERÍA: Toros de Valdefresno y uno, el quinto, de Mari Carmen Camacho. TOREROS: Juan José Padilla, silencio y ovación. Morenito de Aranda, ovación y ovación. Joselillo, oreja y ovación. Incidencias: Plaza de Valladolid. Un cuarto de entrada.

Joselillo cortó una oreja en la primera de Valladolid, un festejo en el que podría haber obtenido mayor premio de no fallar con la espada ante el sexto. Morenito de Aranda recayó de una lesión en el hombro derecho que le obligará a pasar por el quirófano. Completaba el cartel Juan José Padilla, que no tuvo suerte con su lote.

Joselillo cortó una oreja a su primero, un toro con acometividad y movilidad. Destacó el vallisoletano en un buen quite por chicuelinas y ya en la muleta, fue construyendo una faena caracterizada por la firmeza. Firmó una buena actuación ante el sexto, un toro con transmisión y buen son. Se dobló con él y hubo ligazón en su labor. Tuvo la Puerta Grande en la mano, pero la perdió con el fallo a espadas.

Morenito de Aranda se gustó por verónicas en el saludo y el quite al segundo, un toro con acometividad y transmisión. El torero aprovechó esas dos virtudes para atemperarlo primero y bajarle la mano después, especialmente por el izquierdo. Estropeó con la espada una buena actuación. Tras ello, pasó a la enfermería porque se hizo daño en la mano al entrar a matar. Salió a lidiar al quinto, de Fraile Mazas, pero éste se partió un pitón al derrotar contra una puerta, abriéndola y dañando a un mozo que la aguantaba. Salió un sobrero de Camacho que Morenito brindó a su apoderado. Fue un toro noble, pero sin transmisión, con el que el de Aranda sólo pudo llevar a cabo una faena intermitente, en la que dejó muestra de su buen concepto.

Juan José Padilla se mostró tesonero ante el primero, un toro que no humillaba y protestaba en cada embestida. Se refugió en tablas y fue estoqueado en la puerta de toriles. El cuarto resultó el toro más parado del encierro hasta el momento. Padilla puso entrega y variedad en un quite variado, por faroles y delantales y en un tercio de banderillas marca de la casa en el que destacó el par al violín. Ya en el trasteo de muleta, se vino abajo enseguida y se paró. Padilla tiró de voluntad, pero la faena no cogió vuelo por la condición del animal.

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