La ganadería El Ventorrillo debuta en Pamplona con un rápido encierro

  • La carrera ha resultado emocionante por su ritmo· Hay al menos un corredor herido por asta y otro con pérdida de consciencia por traumatismo craneoencefálico.

El cuarto encierro de los Sanfermines, con la ganadería toledana El Ventorrillo, que hoy ha debutado en las fiestas de Pamplona, ha resultado emocionante por el ritmo de la carrera, en la que al menos hay un corredor herido por asta y otro con pérdida de consciencia por traumatismo craneoencefálico.

La manada, cinco toros negros y uno castaño, ha salido a las ocho en punto de los corrales de Santo Domingo y ha tardado dos minutos y cuarenta y cinco segundos en superar los 850 metros que separan este lugar de la plaza de toros.

Los primeros metros del encierro, con menos corredores, han sido con la manada agrupada y los cabestros en cabeza, y así han llegado hasta su primer encuentro con los mozos a mitad de la Cuesta de Santo Domingo, tramo que han superado sin prestar atención a los corredores que, sin embargo, sí han sufrido caídas por la velocidad de los bureles.

Uno de los momentos más peligrosos se ha producido al llegar a la Plaza del Ayuntamiento, donde uno de los corredores ha perdido la conciencia por traumatismo craneoencefálico.

En este punto, uno los astados ya estaba en la cabeza de la manada y un hermano suyo ha golpeado a un corredor que parecía parado en el recorrido.

Instantes después un segundo mozo se ha visto también superado por el mismo animal, que al intentar seguir su camino ha resbalado y ha quedado rezagado.

El tramo de Mercaderes se ha cruzado con rapidez aunque con caídas y con un corredor golpeado por uno de los de El Ventorrillo, que han superado la curva de esta calle con limpieza a pesar de que pocos metros más adelante, ya en la calle Estafeta, uno de los toros ha caído al suelo por la margen izquierda y con él ha chocado otro, lo que ha hecho que la manada quedara ya dividida hasta el final del encierro.

Estas caídas han originado un pequeño montón de mozos de los que uno ha sido alcanzado por el asta de uno de los bureles y después lanzado por el aire.

Mientras, el resto de la manada seguía su recorrido con huecos entre los animales y una carrera bastante noble, ya que no han prestado atención a los mozos ni han derrotado, lo que ha permitido a éstos su lucimiento aunque, con repetidas caídas por la velocidad de los toros difícil de aguantar.

El tramo de Telefónica con el callejón se ha corrido de forma rápida y limpia, lo que no ha impedido que algún corredor haya sido golpeado por uno de astados que de manera disgregada han accedido hasta el coso.

Allí los primeros se han dirigido a chiqueros sin demorarse guiados por los cabestros y dos de sus hermanos, que han llegado a la plaza segundos después, han iniciado un corto paseo por el ruedo, aunque pronto han seguido a los capotes de los dobladores.

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