Zalduendo hace historia en Belmez

  • Paquirri y El Fandi, en una magnífica tarde de toros, logran indultar dos reses que dieron un magnífico juego en la muleta, pero cuya bravura no se midió de forma adecuada en el tercio de varas.

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GANADERÍA: Dos toros para rejones de Luis Terrón, reglamentariamente despuntados, bien presentados y de buen juego para el rejoneo moderno. Cuatro toros de Zalduendo para lidia ordinaria, terciados de presentación y de magnifico juego para los toreros. Los corridos en quinto y sexto lugar de nombres 'Togado' y 'Tolerante' fueron indultados.TOREROS: Pablo Hermoso de Mendoza rejón (dos orejas y rabo) y rejón (dos orejas); Rivera Ordoñez 'Paquirri' (pizarra y oro). Estocada (dos orejas) y máximos trofeos en su segundo, al que indultó. David Fandila 'El Fandi' (nazareno y oro). Estocada (dos orejas) y máximos trofeos simbólicos en el sexto, al que indultó.Incidencias: Plaza de toros de Belmez. Corrida de toros con motivo de la feria. Más de tres cuartos en tarde de bochorno.

El indulto de un toro bravo fue un galardón creado para casos excepcionales. Hoy tal distinción, a fuerza de su abuso, se está convirtiendo en un premio menor. Todo animal que acude a la muleta con nobleza y clase tiene muchas posibilidades de volver vivo a la dehesa. El perdón de la vida del toro, por su bravura y nobleza, hoy por hoy, está camino de convertirse en un premio menor. No es que la corrida de ayer en Belmez no tuviese calidad suficiente para hacer a los asistentes pasar una gran tarde de toros, pero hay que hacer constar que lo vivido, pese a ser un hito histórico, resultó en exceso benevolente. Si analizamos fríamente el comportamiento de los dos toros perdonados, su juego fue el soñado en el toreo moderno. Toros seleccionados por y para el último tercio, para el lucimiento del torero, quedando por tanto su lidia  incompleta. El tercio de varas, baremo para medir la bravura real, es inexistente, de ahí que pueda justificar excesivo el premio recibido, que debe de tener mucha más importancia que se le está dando en la actualidad.

Ante ellos -repetir que fueron excepcionales para la muleta-, los matadores estuvieron en torero, solventes, variados y templados. En resumidas cuentas, importantes. En otras ocasiones se ha censurado a los actuantes de ayer. Tienen la vitola de toreros populares, mediáticos y tienen colgada la etiqueta de espadas de inferior nivel. Pero hay que señalar que tanto Rivera Ordóñez como El Fandi hicieron pasar al público una gran tarde de toros.

Ya en su primero, el nuevo Paquirri estuvo en un aire desconocido. Cuajó un trasteo interesante por su pulcritud, limpieza, templanza y, por qué no decirlo, incluso con buen gusto. La calidad de su segundo volvió a permitirle mostrar una dimensión distinta a la que acostumbra. Faena redonda e importante que tuvo calado, tanto en el público ocasional como en muchos aficionados que no dudaron en reconocer lo hecho en el ruedo por este torero dinástico.

De El Fandi tres cuartos de lo mismo. Hacía mucho tiempo que no se veía torear al granadino como lo hizo ayer en la bonita población minera del Guadiato. Lúcido en los tres tercios, Fandila se mostró mucho más templado y serio que en otras ocasiones, aprovechando el magnífico juego que le brindaron los toros que le cupieron en suerte.

Completaba el cartel el rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza, que mostró el porqué esta considerado como el número uno del rejoneo. No vamos a descubrir a estas alturas al caballero de Estella. Conocedor de los terrenos, distancias y con una monta sobria y de solera, cuajó una gran tarde de toros.

Jornada por tanto importante la vivida ayer en Belmez, pues, aunque el resultado pueda ser excesivo, siempre hay que pensar en positivo y lo de ayer, a pesar de todo, es beneficioso para la fiesta de los toros en estos momentos tan críticos que vive de cara a una sociedad que le está dando la espalda en muchos sentidos.

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