Tendencias que saltaron de los lienzos hasta el albero

  • Diestros como Costillares, Paquiro o Pedro Romero marcaron las formas de vestir que llegan a la actualidad e inspiran a diseñadores como Lorenzo Caprile

Saltar al ruedo es el último capítulo de una liturgia que siguen los matadores antes de enfrentarsede cara ante su enemigo. Pero para este momento tan crucial, la indumentaria es fundamental. Por eso el torero cuida al detalle su vestimenta para cada ocasión, máxime cuando a la cita la rodea tanta expectacióncomoa la corrida goyesca de la ciudad de Ronda. Su particular estética hace que cada año los diestros se esfuercen por lucir sus mejores galas. Pero el atuendo goyesco es un elemento que ha ido evolucionando de ser una prenda básica propia de la época a una joya única digna de mención tanto en los mentideros taurinos como en los que rodean a la moda.

Enrique Vera es un afamado sastre taurino que conoce bien el arte de dar forma a un traje para torear. De sus manos también han salido vestidos goyescos, trajes que por supuesto, tambiénhansucumbido a las modas. “Han variado cosas. Cada diez o quince años las modas cambian. Hoy en día se le ponen más bordados para darle más forma y lujo y entonces no lo llevaban”, explica desde su taller.

Este maestro del atuendo taurino es la continuación de una larga saga que comenzó con su abuela Nati, que fundó su famosa sastreríaen1937. De los bastidores de este mítico taller han nacido trajes para toreros de todas las épocas. Como el propio Enrique Vera cuenta “mi abuela le ha hecho trajes a Luis Miguel Dominguín, mi madre al Niño de la Capea y yo al Fandi”, rememora.

Los primeros vestigios de los trajes de luces, tal y como hoy los conocemos, aparecen de la mano del diestro Costillares, como recogen las pinturas y crónicas de su época. El sevillano le añadió al vestido de torear nuevos materiales, formas y adornos que han ido evolucionando hasta ser como hoy los conocemos. Pero hubo una etapa intermedia en la que la indumentaria se sigue reviviendo a día de hoy. El maestro Francisco de Goya siempre pintaba los toreros con un tocado en la cabeza y el pelo recogido en una redecilla negra, como ocurrió con el creador de la escuela rondeña, Pedro Pomero. Esta vestimenta, con influencia francesa, es la que se ha ido heredando y manteniendo a la hora de diseñar los vestidos denominados goyescos, a pesar de que los trajes siguieron evolucionando a lo largo de los siglos. Esto pasó con la irrupción en los ruedos de Paquiro, que ya usaba montera sustituyendo a la redecilla e incluyó las lentejuelas, que hoy son la base fundamental de los bordados de luces.

Saber cómo será el vestido que luzcan los diestros en la tarde de la corrida goyesca es quizá uno de los principales alicientes nada más conocer el cartel de los actuantes. Cada uno guarda en sí mismo una historia particular. Hay casos en los que el diseño apela a las creencias religiosas del torero. Esto ocurre con un habitual en los carteles de la ciudad del Tajo, Francisco Rivera, que en una ocasión optó por luciruntraje inspirado en el terciopelo de los nazarenos que acompañan al Señor de las Tres Caídas de Sevilla, su gran devoción. También puede recurrirse a un diseñador de alta costura como hizo Enrique Ponce con Lorenzo Caprile para la cita rondeña del pasado año. Un diseño creado en tonos ocres y confeccionado en color tabaco.

El caso más llamativo de las firmas famosas ocurrió cuando el propio Picasso realizó un diseño para el diestro Luis Miguel

Dominguín. Todo esto para recordar cada año la magia del toreo plasmada en los grandes lienzos.

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