Tarde triunfal de Castella y Perera en la plaza de toros de Valladolid

  • Los dos diestros cortan tres orejas cada uno de una manejable corrida con el hierro de Zalduendo· El valenciano Enrique Ponce, ovación y silencio en su lote

GANADERÍA: Seis toros de Zalduendo, correctos de presentación, de juego variado y en lineas generale manejables.TOREROS: Enrique Ponce, ovación y silencio tras aviso;. Sebastián Castella, oreja y dos orejas. Miguel Ángel Perera, oreja y dos orejas. Incidencias: Plaza de toros de Valladolid. Tres cuartos de entrada. Saludaron en banderillas Joselito Gutiérrez y Guillermo Barbero.

Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera salieron ayer en hombros del tercer festejo de la Feria de Valladolid, donde cortaron tres orejas cada uno de un encierro de Zalduendo que se dejó hacer las cosas, en líneas generales. Enrique Ponce, que abría cartel, saludó una ovación tras pasaportar al que abrió plaza y no pudo brillar con el sexto. Se registraron tres cuartos de entrada.

Saludó Sebastián Castella al segundo con verónicas de mano baja rematadas con una chicuelina ajustadísima. Con raza y un punto de mansedumbre, el toro se movió con el defecto de salir con la cara suelta del muletazo, circunstancia que corrigió Castella de mitad de faena en adelante, buscando los toques y la altura adecuada. Estocada casi entera y oreja.

Destacó el quite por chicuelinas de Castella al quinto, previo a una labor que inició a pies juntos por alto casi en los medios. El toro respondió con fijeza y prontitud a los cites del francés, que jugó con los tiempos entre tandas y las distancias buscando la largura en los muletazos por el pitón derecho. Paseó dos orejas tras una estocada.

Miguel Ángel Perera enganchó al tercero adelante y por abajo en el saludo, con el consiguiente brillo en los lances. El de zalduendo llegó a la muleta sin clase y con pocas ganas. Perera lo llevó siempre acompañando la embestida con la altura perfecta. Tiempos entre tandas y una labor estética y pausada con mucha categoría. Pinchazo y estocada. Una oreja. . Inicio la faena de muleta con dos pases cambiados por la espalda de escalofrío. El toro tenia sus teclas y sin quererla, tragaba por el poder del extremeño en cada muletazo. Mas en corto la faena alcanzo cotas altisimas de emoción y técnica. Pinchazo y estocada. Cortó las dos orejas.

El primero de la tarde fue un toro bajo, bien hecho que enseñaba las puntas y al que le costó repetir en el capote. Enrique Ponce fundamentó el trasteo en el pitón derecho, por donde llegaron los mejores pasajes de una labor intermitente sin calado en el tendido. Pinchazo hondo y descabello, tras los cuales fue ovacionado.

Le faltó fijeza al cuarto, que esperó en banderillas y estuvo distraído en los primeros tercios. Nunca se entregó y el viaje fue corto y sin ritmo. Tropezó las telas con brusquedad en los intentos de Ponce por sacar agua de un pozo sin fondo. Estocada caída que escupió, dos pinchazos y descabello. Silencio tras aviso. Pitos al toro en el arrastre.

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