Talavante, a hombros y tarde vergonzosa de Morante

  • El diestro pacense corta tres orejas y el de La Puebla recibe una bronca del público, que pedía su salida de la lidia · Cayetano, en blanco, con faenas intermitentes

GANADERÍA: Se lidiaron cuatro toros de la ganadería de Domingo Hernández y dos de Garcigrande. De juego desigual, destacó el tercero por su nobleza y el quinto por su bravura, que le valió la vuelta al ruedo. TOREROS: José Antonio 'Morante de la Puebla', aplausos y gran bronca al público, que pedía su marcha de la lidia. Alejandro Talavante, oreja y dos orejas. Cayetano, división y palmas. Incidencias: Plaza de toros de Salamanca. Más de dos tercios de entrada.

Alejandro Talavante, con tres orejas, ha abierto la puerta grande de La Glorieta al término del quinto festejo de la Feria de Salamanca, en el que Morante de la Puebla demostró su lado más indolente al tratar de inhibirse de la lidia de su segundo y complicado toro.

Un público ávido de triunfos, de toros y toreros, regaló la tercera oreja al extremeño Alejandro Talavante, mientras que Morante de la Puebla protagonizó una vergonzosa actuación en el segundo de su lote, un toro complicado con el que no se encontró a su gusto ya desde el capote y al que tras la suerte de banderillas intentó marear con un trasteo de muleta de apenas unos minutos. El de La Puebla del Río entró a matar desganado y obviando la bronca del público, que pedía su marcha de la plaza. En el que abrió plaza no pasó de una faena aseada que fue aplaudida.

La cara amable de la tarde la protagonizó un entregado Talavante en sendas faenas con pasajes de emoción y arte, aunque en conjunto ha estado por debajo de la calidad de sus toros. En su primero, el de Badajoz se enfrentó a un buen toro de Domingo Hernández.

Con Burgués, un astado con el hierro de Garcigrande, noble y con clase, que estuvo muy por encima del torero, Talavante realizó la mejor faena de la tarde en una lidia en la que destacaron buenas tandas de naturales. Al final, el extremeño fue premiado con dos orejas, una de ellas de regalo, y el toro con la vuelta al ruedo.

Cayetano puso la cara y la cruz a esta quinta de abono en La Glorieta, con ganas y disposición pero con dos faenas intermitentes muy por debajo de lo que requerían sus contrincantes, a los que no supo dominar con una faena, en el primero, falta de armonía y con un segundo de su lote al que no le sacó pases con ritmo.

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