Talavante, que aprovecha un buen 'jandilla', a hombros

  • El diestro pacense corta un total de tres orejas y se erige en triunfador del festejo · Morante de la Puebla consigue un trofeo del cuarto y Cayetano es silenciado

GANADERÍA: Cuatro toros de Jandilla y dos -tercero y sexto- de Vegahermosa, del mismo hierro y casa ganadera, desiguales de hechuras y de juego también variado. El mejor, el quinto, muy noble. TOREROS: José Antonio 'Morante de la Puebla', casi entera y catorce descabellos (pitos). En el cuarto, estocada (oreja). Alejandro Talavante, estocada tendida (oreja tras aviso). En el quinto, gran estocada (dos orejas). Cayetano, estocada (silencio). En el sexto, estocada trasera (silencio). Incidencias: Plaza de toros de Murcia. Media entrada en tarde calurosa.

El matador de toros Alejandro Talavante, con un total de tres orejas, fue el triunfador de la primera corrida de la Feria de Septiembre de Murcia, en la que sobresalió la faena a un buen toro de Jandilla, premiada con el doble trofeo.

La primera corrida de la Feria de Murcia tuvo en el pacense Alejandro Talavante un triunfador claro, que salvó la tarde de un tedio que a punto estuvo de generalizarse con un Morante de la Puebla poco ambicioso y un Cayetano que se mostró siempre frío y distante.

Talavante, que ya tenía entreabierta la puerta grande con la oreja conseguida a su primero, salió con muchas ganas en el quinto, en el que se lució con tandas por ambos pitones que salieron limpias y con mucho temple.

Entendió al toro de Jandilla, que era muy noble y que humillaba pero al que le faltaba algo de fuerza, y le dio aire entre serie y serie. Su faena fue corta en número de tandas, porque el astado no permitía mayor número, pero larga en contenido e intensidad.

Morante de la Puebla no se acopló con el que abrió plaza, el más armado del encierro, con unos pitones muy aparatosos, y, aunque el astado no hizo ningún extraño, el diestro no le vio opción y tiró por el camino de en medio.

Vio oportunidad de congraciarse con la afición murciana en el cuarto, y se lució en un quite por chicuelinas muy ceñido y en muletazos de buena factura, aunque a la faena le faltó ligazón y un mayor compromiso.

Cayetano pasó de puntillas por el coso de la Condomina, y su labor careció de disposición y entrega, por lo que transcurrió entre las continuas muestras de desagrado de la afición.

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