Gran labor de César Jiménez, que le vale la Puerta Grande

GANADERÍA: Tres toros -segundo, tercero y cuarto- de Román Sorando y otros tantos -primero, quinto y sexto- de Luis Algarra, bien presentados y de juego desigual. Los mejores, segundo y quinto. Tercero y cuarto, por su parte, pitados en el arrastre. TOREROS: Enrique Ponce, media y dos descabellos (palmas tras aviso). En el cuarto, metisaca y pinchazo trasero (silencio). César Jiménez, dos pinchazos y estocada (ovación). En el quinto, estocada (dos orejas). Miguel Ángel Perera, estocada (silencio). En el sexto, dos pinchazos, estocada y descabello (silencio). Incidencias: Plaza de toros de Albacete. Más de media entrada en tarde soleada y calurosa.

César Jiménez cuajó una importante faena premiada con las dos orejas del quinto toro en el festejo celebrado ayer en la plaza de toros de Albacete, segunda corrida de su feria taurina, en la que tanto Enrique Ponce como Miguel Angel Perera, sin toros propicios, se fueron de vacío.

Enrique Ponce, con el peor lote en conjunto, apenas pudo pasar de los detalles sueltos a pesar de la insistencia y empeño que puso para estructurar dos faenas que al final no pasaron de simples proyectos por culpa de los toros.

César Jiménez cuajó una gran faena al quinto, el mejor toro del envío, al que toreó con mucho gusto por los dos pitones, con un toreo templado y cadencioso, de compás abierto y mano baja, y también muy variado. Importante labor del madrileño que le valió las dos orejas.

Antes, en el segundo, César Jiménez pudo haber tocado pelo si llegar a estar más acertado con los aceros.

Miguel Ángel Perera pasó por Albacete sin pena ni gloria. Con el soso tercero apenas llegó a interesar, y con el sexto, más de lo mismo, aunque esta vez salió el extremeño espoleado por el triunfo de su compañero en el toro anterior, lo cual no evitó que el toro se rajara enseguida.

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