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"El único producto del que no me hartaría hasta morir es el jamón"

  • Se encarga cada domingo de animar a Cristina Pardo para que se tome más en serio cocinar y comer

  • Su blog gastronómico nació de la necesidad al quedarse en el paro

Mikel López Iturriaga en su programa veraniego 'El Comidista' en La Sexta. Mikel López Iturriaga en su programa veraniego 'El Comidista' en La Sexta.

Mikel López Iturriaga en su programa veraniego 'El Comidista' en La Sexta. / atresmedia

No lo vamos a ver por ahora en una segunda temporada de El Comidista en La Sexta, pero sí podremos verlo cada domingo esforzándose con Cristina Pardo para que la reportera y ahora presentadora se tome más en serio, y siempre en broma, eso de comer mejor. Mikel López Iturriaga (Bilbao, 1959), metido en Liarla Pardo, de Cuarzo, comenzó en ésto de la gastronomía un tanto de refilón. A través El País se ha convertido en uno de los referentes nacionales del paladar. Sabe poner el punto justo de desenfado y respeto a algo tan serio como llevarse las cosas a la boca.

-Un día usted decide contarle a la gente qué, cómo y dónde comer...

-Y fue de rebote. Yo llevo en ésto hace poco tiempo, unos ocho años. Siempre había sido aficionado a la cocina, leía libros, recortaba las recetas que salían en las revistas. En ese nivel de tanta gente. Pero en mi carrera periodística me encontré en un callejón sin salida. Yo hacía las crónicas musicales en el diario gratuito ADN, que cerró en el 2009, y me vi con todo el tiempo por delante.

-¿Y cómo se lo planteó?

-Fue un replanteamiento de mi vida. Quería hacer algo que me gustara y no quería volver a escribir de música, ni montar una empresa de comunicación. Abrí en principio el blog llamado El Comidista y al año me llamaron de El País. Ahora soy el jefecillo.

-Usted es de los que ha contribuido a mentalizar que comer bien no tiene por qué ser sólo con caviar y champán.

-Tuve claro que tenía que tratar la gastronomía a nivel usuario. El gourmet ya estaba atendido. Lo que no estaba tan tratado era la gastronomía del día a día. Nunca he querido ser elitista, ni en la música ni en la gastronomía. En mis críticas musicales hacía lo mismo que ahora: intentar contar las cosas de manera relajada, con sentido del humor.

-¿Con humor sin perder el rigor?

-Puedes hablar siempre de cosas muy serias sin perder el humor. Ojo, estamos hablando de comer bien y eso es de lo más importante que podemos hacer a diario.

-¿Es cuestión de tratar al espectador como un amigo para irse de cañas?

-Me gusta jugar con quien está al otro lado. Hago cosas tontunas para llamar la atención. Pero en mi equipo siempre nos sentimos rigurosos tanto en temas de salud, como para analizar un producto o dictar una simple receta.

-¿Convertiría su consultorio en un programa tipo Elena Francis?

-Así nació el consultorio. Como una parodia de los que salen en las revistas, tan amables. En esta sección yo soy una bruja mala que siempre contesta fatal. El que llegue despistado se podrá creer que va en serio. Eso de dar caña es una cosa recíproca con los lectores.

-¿Le dará una oportunidad en Liarla Pardo al huevo hilado con jamón de york?

-La comida viejuna tiene su encanto para evocarla pero es cuestión de reinventarla. Al decir viejuna no me refiero a los pucheros, a los guisos de madre, que eso es comida tradicional. Viejuno es el melocotón en almíbar, con tanta azúcar, cuando está tan rico el melocotón fresco. A mí me gustan las fotos de los concurso de comida viejuna. Aunque haya presentaciones y platos desfasados hay gente que se lo curra mucho.

-Sobre tanta azúcar presente en los alimentos procesados usted ya lo viene alertando desde hace años.

-Es una batalla contra la desinformación. Lo que me molesta es que al público desorientado se le siga presentando cosas saludables que no lo son. Cierta industria alimentria juega a la desinformación. Esta batalla ya está en manos de los nutricionistas desde hace tiempo. Hay mucho despiste y mucha engañifa con bombas de azúcar, de sal, de calorías.

-Como los zumos.

-Es un ejemplo clarísimo. Se presentan como alimento saludable y no lo son. Lo que estás tomando es agua y azúcares. Le estás quitando la mayoría de las propiedades y la fibra de la fruta. Es mejor comer fruta que tomar zumo. Y si es de bote...

-Háganos aquí una receta sencilla y saludable.

-Un receta simple y que funciona es esta ensalada: garbanzos cocidos, tomate, huevo cocido, bacalao desmigado y un poquito de cebolla picada.

-¿Y un primer plato para vagos?

-A mí me gusta hacer la pasta con brócoli, salchichas, piñones y queso rallado. Genial.

-¿Qué toma de la despensa de Andalucía?

-Andalucía es una primera potencia gastronómica. Ahí están pasando cosas potentes en los restaurantes y en los campos. Acabo de colgar en instagram fotos de aguacates de Málaga, espárragos de Córdoba y aceitunas de Sevilla.

-¿Tenemos un país que no nos lo merecemos?

-Es de lo mejor que tiene España: una gastronomía tan variada. Galicia, Cataluña, Cádiz... Me gusta la gastronomía del Sur porque tiene una cocina muy sencilla y donde más clara está la influencia árabe. Es una paleta de aromas. Hombre, y el jamón. Creo que el único producto que no me hartaría para tomar todos los días hasta morir sería el jamón ibérico. Nuestro jamón es un producto para fardar por todo el mundo.

-Usted se formó más en serio en la Escuela Hofmann de Barcelona. El gremio culinario nunca estará lo suficientemente agradecido a Mey Hofmann...

-Así es. Por Hofmann ha pasado muchos cocineros valiosísimos. Mey fue la responsable de toda esa labor. Yo lo que sé de cocina un 50% es por mi madre y el otro 50%, la técnica, por Hofmann.

-¿Habrá segunda parte de El Comidista en La Sexta?

-Fue tal la paliza que nos dimos que por ahora no está en mis planes. Fue agotador. Lo hicimos a contrarreloj, salió algo digno y la experiencia fue interesante.

-Ah, se me olvidaba. Hable mal de Cristina Pardo ¿le dará caña?

-Yo no puedo hablar mal de Cristina Pardo. Bueno, lo único malo es que me ha confesado que no tiene mucha idea de cocina. Después de unas semanas ya veremos qué nivel tiene. Vamos a convencer a la gente de que cocinar no es malo...

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