El Reino Unido apoya los trasplantes de órganos sin consentimiento explícito

  • Gordon Brown aboga por este sistema para intentar salvar miles de vidas al año

El primer ministro británico, Gordon Brown, está a favor de que los hospitales procedan a los trasplantes de órganos de pacientes fallecidos sin contar con un consentimiento explícito, en un intento por reducir las listas de espera.

En un artículo publicado ayer en el dominical The Sunday Telegraph, Brown expresó su apoyo a un sistema basado en la "presunción de consentimiento" porque salvará miles de vidas.

Actualmente, los médicos sólo pueden hacer un trasplante de órgano si el donante dejó expresamente la autorización.

El primer ministro confía en que la propuesta pueda entrar en vigor este año, según indicó ayer el citado rotativo británico.

De acuerdo con el plan de Brown, se presumirá que la persona fallecida es donante a menos que ésta indicase expresamente antes de morir que no quería donar órganos o su familia se oponga.

Expertos del Gobierno británico han sido los que han recomendado al primer ministro británico modificar el procedimiento actual de donaciones médicas, según palabras del propio Brown, de "presunto consentimiento", mediante el cual todos los pacientes serían considerados donantes potenciales, excepto aquellos que lo rechacen por escrito.

Si esta revisión llegara a ser aprobada, el Ministerio de Salud británico pondría en marcha un plan por el que se crearían equipos especiales para obtener el material necesario en menos de 24 horas, con objeto de conseguir una mayor cantidad de órganos disponibles para su transplante.

Brown respalda esta idea, que sin embargo todavía está pendiente de nuevas discusiones, con vistas a una decisión definitiva que está previsto que se tome a finales de este año.

Se estima que hay actualmente unos 8.000 pacientes que esperan una donación en el Reino Unido y que más de mil al año mueren sin recibir el órgano que podía haberles salvado la vida.

"Un sistema de este tipo parece que puede tener la posibilidad de reducir la dolorosa brecha entre los posibles beneficios del trasplante en el Reino Unido y los límites impuestos por nuestro actual sistema de consentimiento", señaló el primer ministro.

Sin embargo, grupos defensores de la atención de los pacientes expresaron ayer su oposición al sistema porque supondrá la eliminación del derecho de la persona sobre su propio cuerpo.

"Ellos lo llaman presunción de consentimiento, pero no es para nada consentimiento", señaló Joyce Robin, portavoz de la organización Patient Concern.

Por su parte, Katherine Murphy, de la Asociación de Pacientes del Reino Unido, "si la gente quiere hacer un regalo de vida, es su derecho, pero tiene que ser algo que se haga de manera voluntaria".

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