La motivación extra de Emery

  • El técnico busca sus segundas semifinales en Europa y espera la ayuda de la afición en Oporto. "No creo que nos superen en ilusión", dice recordando el apoyo de Estoril.

El fútbol está lleno de tópicos, lugares comunes y sambenitos que se cuelgan a entrenadores y futbolistas que muchas veces no se corresponden con la realidad. Uno de esos sambenitos lo lleva colgado Unai Emery y se refiere a su poca eficacia para solventar eliminatorias. Hay quien esgrime que ésta fue una de las razones por las que no continuó en Valencia pese a haberlo clasificado los cuatro años para la Champions, tres de ellos como tercero. Sin embargo, ese latiguillo hay que matizarlo, puesto que el guipuzcoano ya sabe lo que es disputar unas semifinales de la Liga Europa, aunque también tiene clavada la espina que le dejó el Atlético de Madrid en 2010, cuando cayó en cuartos de final en una polémica vuelta en el Vicente Calderón, donde, a falta de un gol que hubiese clasificado al Valencia, Zigic fue objeto de un clamoroso penalti en los instantes finales cuando iba a cabecear a la red.

Emery recuerda esta circunstancia cada vez que se le echa en cara su poca fortuna con las eliminatorias. Ahora, con el Sevilla tiene la oportunidad de desmentir tal aserto clasificando a su equipo para las semifinales de la Liga Europa, que serían las segundas que disputaría Emery después de aquellas en 2012 en las que también cayó ante el Atlético, equipo que terminó levantando el trofeo europeo en aquellas dos ediciones en las que eliminó al Valencia.

Para ello, Emery espera el apoyo de la afición sevillista, que ha tenido un par de movilizaciones masivas esta temporada y las dos en Europa, la de Heliópolis, con cerca de 3.000 aficionados, y en la fase de grupos en Estoril, hasta donde viajaron 4.000 sevillistas. "El jueves nos espera una gran cita en Oporto y aún tenemos en el recuerdo el primer partido de la liguilla de la Europa League disputado en Estoril… Parecía que estábamos en casa", escribió ayer en su blog personal, en el que vuelca todos sus sentidos hacia el Oporto. "Mente puesta en O Dragao", titula.

La cita es de altura. El Oporto tiene ya muy poco que decir en la liga portuguesa, puesto que está situado a 15 puntos del líder, el Benfica, y a 8 del segundo, el Sporting. "Pese a la situación que vive en la liga, donde va tercero a muchos puntos del Benfica y acaba de perder frente al Nacional de Madeira, el Oporto sigue siendo un equipo fuerte, con jugadores importantes y con proyección, y además ha sido capaz de eliminar al Nápoles jugando el segundo partido fuera", asegura Emery. "Tienen experiencia en Europa, pero el Sevilla también la tiene y, en cuanto a ilusión, no creo que nos superen teniendo en cuenta los 4.000 sevillistas que acudieron al estadio del Estoril", rememora Emery, aunque posiblemente, el Sevilla no esté tan arropado en Oporto como estuvo en Estoril por la sustancial diferencia de kilómetros.

A diferencia del Oporto, que ya prácticamente sólo se puede consolar con la clasificación indirecta para la Champions, el Sevilla sí tiene bastante que decir en la Liga, por lo que debe repartir energías y esfuerzos. Aun así, Emery insiste en centrarse en el encuentro del jueves. "Afrontamos desde ya los cuartos de final con trabajo de análisis, preparación y mentalización e ilusión", insiste.

El guipuzcoano sabe que se juega mucho más que desquitarse de los sinsabores europeos que vivió en 2010 y 2012 frente al Atlético, amén de la eliminación en los octavos de la Champions en 2011 ante el Schalke 04. Por mucho que los máximos responsables del Sevilla hayan reconocido los acercamientos para su renovación, lo cierto es que ésta cobraría fuerza con un éxito europeo como llegar a las semifinales de la Liga Europa. El Oporto será el primer rival europeo del Sevilla de alto nivel. Todo un bicampeón de Europa. Y eliminarlo sería un espaldarazo importantísimo para Emery. Su extramotivación tiene fundamentos.

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