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Un clásico de la otra Liga

  • Con la reunión convocada por Del Nido aún en el ambiente, el Sevilla visita a uno de sus rivales directos. Negredo, el delantero de moda, baza nervionense en un duelo de alto nivel ofensivo.

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José María del Nido y Fernando Roig son los dos presidentes que con más ahínco se han convertido en la china del zapato de Florentino Pérez y Sandro Rosell. El tema de moda en el fútbol español, con el gran poder de convocatoria que ha demostrado el máximo mandatario del Sevilla, subyace de alguna manera en el ambiente del partido de esta tarde en El Madrigal, donde se van a ver las caras dos rivales que ya se han convertido en enemigos anuales por un puesto de Champions. Con el permiso del Valencia, puede decirse que Villarreal y Sevilla disputan hoy el primer clásico de la otra Liga, de esa Liga real que cada vez parece más dispuesta a darle la espalda a la de las tertulias televisivas, a la del duopolio que tanto apasiona como aburre. Y resulta curioso que quien mire la clasificación actual y escuche o lea esta afirmación puede tomar a su autor de loco, ya que los amarillos están ahora mismo situados en el pozo de la tabla, penúltimos, a causa de ese 5-0 en el Camp Nou con que se saldó su único compromiso liguero hasta la fecha.

Y ése es el quid de la cuestión. Sólo en una Liga en la que el tercero acaba -como la pasada temporada el Valencia- con los mismos puntos de diferencia con el campeón que con el descenso puede explicarse que el adversario llamado a pelear con los de Marcelino por la tercera y la cuarta plazas saliera humillado de su visita a Barcelona. ¿Es lo que le espera a todos, al Sevilla también, cuando el calendario lo marque? Puede que sí y puede que no, porque en un partido aislado entran muchos condicionantes, pero de lo que no cabe la menor duda es de que las diferencias entre los grandes y ese grupo, en el que está el Sevilla y que aspira a formar parte de lo que les dejen de ese sueño europeo, son cada vez mayores.

Todo eso se verá con el paso de las jornadas, porque hoy el Sevilla, al margen de que en el palco de El Madrigal y en la comida entre directivas se siga hablando de la reunión del jueves en Nervión, debe continuar lo que comenzó hace trece días ante el Málaga. Marcelino ha querido aislar a los suyos de toda este runrún que -para los que siguen el fútbol desde fuera- ha hecho algo más llevadera una semana sin fútbol por los partidos internacionales.

Cuando parece que la herida de la eliminación europea mejora poco a poco, porque cicatrizar del todo no lo va a hacer, el Sevilla encuentra una buena oportunidad hoy para coger confianza y mantener ese fantasma, el de no competir en Europa, lo más alejado posible aunque sepa que está ahí y que en cualquier momento puede hacer volver las pesadillas en una ciudad tan dada, como ya sabemos, a pasar de la euforia a la catástrofe.

Es el Villarreal un rival con el que el Sevilla no se define. En las últimos campañas, en estos años de igualdad en que han mostrado tener plantillas parejas en una competición regular, le ha demostrado el equipo blanco que, si se pone, es mejor. Desbancado de dos eliminatorias de Copa del Rey por el Sevilla, el cuadro castellonense se ha limitado quizá a hacerse fuerte en casa en lo que se refiere a enfrentamientos directos. Guiado por un ataque muy dinámico, el que forman Rossi y Nilmar, el Villarreal es un equipo que empuja ante su afición y en los últimos años poco, la verdad, ha ganado el Sevilla aquí en la Liga. Sólo un triunfo con Jiménez y en el que Kanoute fue la estrella puede citarse como una noche plena de alegría en este escenario en el que hoy va a comparecer el primer Sevilla foráneo en el torneo liguero desde que las riendas están en las manos de Marcelino. Hay, por tanto, curiosidad por ver cómo va a mandar el asturiano que se comporte su equipo en la visita a un rival directo, dónde mantendrá la primera línea de presión y esas cosas.

De momento, ni la debilidad defensiva que ha seguido apuntado el Sevilla en la eliminatoria ante el Hannover 96 ha hecho desistir al técnico en su discurso de alinear a dos delanteros. Lo más que ha admitido Marcelino es que puede que en algunos partidos el segundo punta tenga otras características distintas y hasta que a veces, al no llegar Giovani, puede que reubique a un centrocampista ofensivo. Puede ser hoy el día. O no. Lo único seguro para el ilusionado entrenador de Careñes es que Negredo es su buque insignia y que ése sí que es un fijo en su alineación. La exhibición del martes con España ha sido el aldabonazo definitivo del vallecano, que ya causa respeto allá donde va. Si lo acompaña Kanoute u otro futbolista menos ofensivo es algo que Marcelino se va a guardar hasta el último momento. Sí ha despejado una duda en cuanto a que ha anunciado que Rakitic, aunque esté en la convocatoria, no va a ser titular.

Sea como fuere, el Sevilla va a ser un equipo similar al Villarreal, con futbolistas de gran calidad arriba, pues seguirán en sus puestos Jesús Navas, Perotti, Trochowski... Garrido sabe que su fuerte también está de Borja Valero hacia delante, precisamente en la zona que más daño puede hacer al Sevilla. Tener a un hombre que esté siempre cerca del lanzador amarillo (como un Medel sin despistes) será una forma de subir en fiabilidad, igual que hacer que el balón circule por delante de la defensa del Villarreal dará más opciones a los de Marcelino, pues el cuadro levantino, mientras De Guzmán le coge el tono a su nuevo equipo, también flaquea ahí.

Marcar el territorio esta noche en El Madrigal será dar un paso, todavía corto, pero firme en el camino que busca el Sevilla, que no es otro que volver a los tiempos en los que la Champions, la tercera plaza..., eran palabras que no le sonaban a chino. Pelear contra Barcelona y Real Madrid, como una vez no hace mucho llegó a hacer, ya desgraciadamente sí. Y eso parece que ya no lo remedia ninguna rebelión que convoque su presidente.

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