El Resucitado pone el broche a una Semana Santa pasada por agua

  • En Algeciras, el cortejo sale puntual pero la aparición de la lluvia obliga a aligerar el paso · En La Línea, tanto la imagen como los participantes acabaron empapados · En Tarifa sí pudo completar el recorrido

La Semana Santa se despidió ayer también en algunos casos con lluvia para acoger a las diferentes procesiones de El Resucitado. Con sol salió de su casa de hermandad la de Algeciras. Puntual, comenzó el cortejo en los Salesianos. Allí, el capataz del único paso daba la orden para la salida. Mientras, sonaban los sones de la Agrupación Musical Virgen de los Remedios, de Estepona, que comenzó con el himno nacional.

Las negras nubes que se avistaban en el horizonte hacían presagiar la lluvia que llegó a aparecer prácticamente cuando la procesión se encontraba en la carrera oficial. Allí, los estandartes y el Cristo se cubrieron con plásticos, aunque fue tan solo durante un pequeño tramo. A partir de entonces, se decidió aligerar a paso mudá, llegando a acortar la procesión en una hora.

Por lo demás, todo se desarrolló con total normalidad, valorando positivamente la procesión, el hermano mayor de la cofradía, Jesús Álvarez Paredes, quien destacó la labor de los costaleros "que han entendido perfectamente lo que pasaba y han echado el resto trabajando y ha funcionado perfectamente el protocolo de lluvia". En esta procesión, como es tradicional, participan todos los hermanos mayores de la totalidad de las cofradías y hermandades de la ciudad.

En La Línea, la procesión del Resucitado terminó pasada por agua y tanto la imagen como las personas que iban en el cortejo acabaron empapadas.

La procesión comenzó pasadas las 12:00 horas, algo antes de lo previsto, por lo que muchas personas que no lo sabían se perdieron la salida.

Aunque el día había amanecido nublado, el sol resplandecía cuando salió la imagen del Resucitado del santuario de la Inmaculada Concepción. El Cristo recorrió, portado en parihuelas, el centro de La Línea comenzando en la plaza de la Iglesia y siguiendo por el paseo de Fariñas hasta llegar a las calles Alfonso X el Sabio, Carboneros, Doctor Villar, Hércules San Pablo y Real.

El Cristo, adornado con claveles blancos, fue acompañado por la Banda Municipal de Música. En el cortejo estaba el arcipreste de la ciudad, Juan Valenzuela, acompañado por el alcalde, Alejandro Sánchez, y el presidente del Consejo Local de Cofradías Y hermandades, Juan García Medina.

Todo parecía ir bien cuando, poco antes de la una de la tarde y cuando la procesión había llegado ya a la calle Real, comenzó a llover de manera considerable, por lo que el cortejo aceleró la marcha aunque no se pudo evitar que la imagen del Cristo y quienes participaban en la procesión acabaran empapados.

Muchas personas que se encontraban contemplando la procesión se resguardaron debajo de soportales de edificios por donde transitaba el cortejo y fueron muchos los que se quejaron de la Semana Santa tan lluviosa de este año, que ha impedido la salida de numerosas hermandades en La Línea.

En Tarifa, la lluvia respetó la Semana de Pasión, sólo truncada por las procesiones del Jueves Santo, que no pudieron salir a la calle. No obstante, ayer la amenaza de lluvia obligó a los responsables que hacen posible la procesión de esta imagen del Corazón de Jesús que cada año prestan desde la Inmaculada Concepción y que es portado por jóvenes cofrades comprometidos con la Semana Santa tarifeña a cuestionarse realizar esta singular procesión que viene sucediéndose cada Domingo de Resurrección desde el año 1994.

Al final, antes de que el reloj marcara la una de la tarde la decisión de procesionar convirtió a las puertas de San Mateo en el epílogo perfecto para dar por zanjada una Semana de Pasión cuya fecha tardía no ha jugado sino en contra de una bonanza climática contra todo pronóstico. Pasaban la una de la tarde cuando entre un repicar a Gloria las Campanas del torreón de San Mateo anunciaban la salida de la imagen. Antes los monaguillos precedían a las filas de feligreses que quisieron acompañar en su peregrinaje por las calles tarifeñas a esta imagen de pasta que simboliza a un Sagrado Corazón. Se trata de una talla que las Religiosas Misioneras de la orden de María Inmaculada, prestan cada año para que desde la parroquia Mayor de San Mateo Apóstol, desfile en el Domingo de Gloria.

La pequeña imagen del Cristo resucitado procesionó sobre las andas de San Isidro Labrador que presta la Real y Pontificia Real Congregación de María Santísima de la Luz, que en esta ocasión y, restándole quizás belleza plástica a la procesión, utilizó caídas de terciopelo azul, en lugar de las encarnadas.

Durante el corto recorrido por las vías más céntricas de la localidad la imagen fue acompañada por fieles repartidos en dos filas, además de los sones de la Banda Municipal de Música que dejaron buena impronta de su oficio musical durante toda la semana.

Poco después de las dos de la tarde la procesión se recogía en el templo, concluyendo así una semana en la que las calles de la localidad han sido testigo mudo del sobrecogimiento y la fe de los fieles e incondicionales de la Pasión. Siete días y siete noches en las que las bellas imágenes han salido a la calle a regalarnos plasticidad y belleza por cualquiera de las angostas callejuelas de la localidad.

1994

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