Lágrimas de lluvia, levantás de luto

  • Las últimas cofradías de la carrera oficial sufren las inclemencias meteorológicas

  • La Misericordia fue el único cortejo que realizó el recorrido completo, Santo Entierro y Mortaja se quedaron en sus templos

El Cristo de la Fe procesionó ante el silencio del público en la madrugá algecireña. Todo parecía indicar que el tiempo iba a acompañar. Sin embargo, el Viernes Santo se tornó en una noche triste y gris. El luto y la solemnidad se acentuaron más con un paisaje oscuro y tenebroso. La luna de Parasceve estuvo acompañada de un clima que recordaba al día en que murió Jesucristo.

Llegaban las 20:30 y la noticia corrió como la pólvora: el Santo Entierro había decidido no efectuar su estación de penitencia. Media hora más tarde, el hermano mayor, Cándido Romaguera, expuso como razones para esta decisión la existencia de partes meteorológicos que preveían precipitaciones para las 23:00 y el riesgo de que el nuevo paso de misterio sufriera desperfectos debido a que la madera no estaba tratada. Posiblemente, uno de los estrenos más destacados de la Semana Mayor, el paso completo con su urna no pudo deslumbrar por la Carrera Oficial. La próxima Semana Santa será la oportunidad idónea para contemplar el proyecto completamente ejecutado por el tallista malagueño Alberto Berdugo, coincidiendo con el 75 aniversario de la hechuradel Cristo Yacente por el imaginero algecireño José Ramón.

El público apoyó a la hermandad del Huerto para que completara el recorrido previsto

Pese a que la resignación y la tristeza reinaron en los hermanos, la junta de gobierno decidió realizar un acto penitencial llamado Sermón de las Siete Palabras. Se caracteriza por tratarse de una reflexión sobre las siete últimas frases que Jesucristo pronunció durante su crucifixión antes de morir. Asimismo, las reflexiones son expuestas a los fieles por una persona desde el púlpito. En el interior de la Iglesia de La Palma, estas reflexiones se intercalaron con las chicotás de los pasos en la nave central del templo. La Banda Sinfónica Amando Herrero de Algeciras interpretó La Muerte no es el Final y La Madrugá.

Junto al Cristo Yacente, la Virgen de la Soledad fue llevada por la iglesia con la candelería encendida y un cimbreo cadencioso de sus bambalinas. Las estrellas de su manto resumían las ausencias de hermanos y el mar de lágrimas por la muerte de su hijo. Así, al menos el recuerdo de la suspensión del desfile se diluyó con la realización de un acto tan original como una síntesis de las últimos momentos de Jesús.

La Sagrada Mortaja salió con puntualidad de su Casa de Hermandad de la calle Teniente Miranda. Las ocho imágenes que componen el misterio iban ataviadas con los nuevos ropajes realizados por la costurera de la hermandad, fallecida recientemente. Por tanto, el paso, junto a su habitual simbolismo, encerraba otro homenaje implícito. La figura del muñidor, junto a las dieciocho pértigas que antecedían al misterio, anunciaban al público que se aproximaba la escena en la que Cristo es bajado de la cruz.

Cuando todo parecía indicar que esta humilde y solemne cofradía iba a acercarse a la carrera oficial, las primeras gotas de lluvia aparecieron en el ambiente. En esos instantes, La Mortaja estaba por la calle San Antonio. La junta de gobierno decidió retornar a su Casa de Hermandad por el camino más corto, con la finalidad de velar por el patrimonio artístico, devocional y humano de la corporación.

Por último, el cortejo de La Misericordia puso la nota positiva de la jornada, aunque con algún que otro sobresalto en pleno recorrido. El Cristo, tallado por Lourdes Hernández ,pudo realizar el recorrido completo y la hermandad del Huerto se desquitó de las malas sensaciones del aciago Domingo de Ramos en la Cuesta del Rayo. Pero, el discurrir del cortejo por las calles del centro dejó alguna que otra estampa angustiosa. Cuando el misterio pasaba por el Parque María Cristina, la lluvia hizo acto de presencia y los miembros del cortejo tuvieron que reaccionar con rapidez. De hecho, alguna capa de nazareno sirvió para tapar enseres y protegerlos frente al líquido elemento.

Aunque la incertidumbre reinó en los palquillos por momentos, esta sección de la hermandad del Huerto realizó su estación de penitencia sin sobresaltos y con el apoyo de todos los cofrades. Este crucificado, flanqueado por María Magdalena a sus pies, llegó a su barrio con el respaldo de los hermanos, fieles y vecinos. Pasadas las 00:30, se produjo la recogida con el deseo de que el próximo año no se produzcan más lágrimas de lluvia.

En definitiva, la Semana Santa que hace su recorrido en la carrera oficial se ha cerrado de forma desigual, ya que todas las hermandades no han podido desfilar por las calles y no han tenido más remedio que comenzar a pensar en la próxima . Aunque, dentro de lo negativo, siempre se puede sacar el lado positivo. Los hermanos de las hermandades del Viernes Santo demostraron tener una unión y un espíritu de religiosidad inquebrantables.

Después del luto, el Domingo de Resurrección traerá la alegría. Cristo resucitó al tercer día y todas las hermandades pondrán su granito de arena en la procesión organizada por la Borriquita.

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