El Silencio

Fervor y silencio acogen al Cristo de la Fe

Nombre Completo: Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santo Cristo de la Fe, Santa Cruz de Jerusalén y María Santísima de la Amargura.

Hermano Mayor: Manuel García Campillo.

Pasos: Uno.

Sede Canónica: Iglesia de Nuestra Señora de la Palma.

Indumentaria: Los hermanos visten túnica morada y procesionan desprovistos de capa y del cartón del antifaz, que también es morado.

Hermanos: 564.

Director espiritual: Jesús Casado.

Música: Acompaña el trío Capilla Musical Sant Pau.

Capataz: Juan M. Jiménez Alcaraz y Luis María Pina Moncada

Itinerario: Parroquia de Nuestra Señora de la Palma, Plaza alta, Alfonso XI, San Antonio, Sevilla, Ventura Morón, Colón, General Castaños, Ritz, Plaza Alta y a su templo.

Hora de salida: 02:15

Carrera oficial: 02:20

Recogida: 03:35

En la madrugada del viernes, las puertas de Nuestra Señora de la Palma se abren para dar paso al Cristo de la Fe, una imagen conocida popularmente como el vasco, que llegó a la ciudad en 1939, procedente de los talleres Larrea Echaniz, de Bilbao.

La talla, de autor desconocido, fue costeada por el cofrade algecireño Antonio Payá, que durante toda su vida se preocupó por todo lo relacionado con su culto.

La primitiva cruz fina y hueca fue sustituida por la actual, maciza y consistente. Durante muchos años esta imagen procesionó en "paso" propio.

 El Cristo es llevado sobre los hombros de nueve  hermanos cargadores, revestidos con túnica y antifaz morados, cíngulo y botonadura amarilla. Todo enmarcado en un enorme silencio y recogimiento.

La procesión del Silencio

muestra a un Cristo de la Fe, representación de Jesús muerto en la cruz.  Al igual que la procesión del Nazareno y de la Amargura, de la misma hermandad, la del Silencio es de muy corto recorrido.

Durante la misma no hay que perderse los momentos anteriores a su salida de la Palma, viendo como descienden la imagen del Crucificado y acompañarlo en su corto trayecto en el más absoluto silencio.

Hay que destacar la música de capilla, cuyos sones son la única nota que acompaña al cortejo.

Previamente a su salida, la lectura de un texto en el interior de la Palma invitará a acompañar a la imagen del Crucificado por su corto y sobrio pero solemne recorrido por el centro de la ciudad.

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