Tres Caídas

El Cristo caído y la Trinidad desafían al cielo

  • La hermandad atrasa una hora la salida de San José Artesano para lucir en la calle

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El Cristo de las Tres Caídas y María Santísima de la Trinidad desafiaron ayer a la lluvia y se echaron a la calle para hacer su estación de penitencia.

La hermandad de la parroquia de la Santísima Trinidad de la barriada de San José Artesano estuvo ayer buena parte del día mirando al cielo. Por la mañana el panorama era oscuro, pero a medida que se acercaba la hora de salida programada (18:00 horas) el tiempo fue mejorando.

El hermano mayor José Valero avisó pasadas las 18:00 horas que cada cual se fuera preparando "por si salimos", aclaró. Todavía no estaba segura la partida, pero casi todos estaban convencidos de que iba a haber procesión. Los nazarenos se pusieron en fila para quemar las cuerdas de los cirios y los costaleros pusieron a punto sus ropajes.

Al poco, se anunció que la marcha arrancaría a las 19:00 horas. La cofradía manejó hasta el último minuto varios partes metereológicos. Al final se quedó con el pronóstico de que desde las 19:00 a las 21:00 quizá cayera alguna precipitación, pero muy escasa; de las 21:00 a las 2:00 iba a estar claro y a partir de las 2:00, la tendencia era de nubosidad.

La junta de gobierno decidió que la procesión tenía que lucir, aunque fuera una hora más tarde. "Nos vamos a arriesgar. Somos una hermandad demasiado joven para quedarnos en el templo", apuntó Valero.

La intención era cubrir su itinerario de manera completa, previa coordinación con el Jesús Nazareno. El plan B era que si la lluvia caía en mitad del recorrido, los pasos se resguardaran en su casa de hermandad.

El anuncio de la salida alivió a los cofrades y a los ciudadanos. Nadie quería encajar que las imágenes se tuvieran que quedar dentro. Eran muchos meses de preparación y también muchas promesas por cumplir. "Esta es una de las ilusiones más grandes que uno tiene, aunque el tiempo es el que decide", reconocía uno de los hermanos.

El director espiritual dirigió el rezo de varias oraciones y recordó a los hermanos que arrancaba el camino de penitencia, que Cristo caería y que también iba a morir, pero tranquilizó con la resurrección.

A las 19:00 horas el fiscal llamó a la puerta metálica del templo y arrancó la procesión. Lo que se encontraron Jesús y la Virgen fue una tarde primaveral, aunque teñida con algunas nubes negras al fondo, y una plaza de la Santísima Trinidad repleta de personas.

El Cristo se levantó con fuerza del interior de la iglesia y poquito a poquito se acercó a la puerta hasta completar su salida triunfal. Acababa de vencer a las condiciones metereológicas. La banda de música sevillana de Nuestra Señora de los Dolores de Herrera se lo agradeció con un buen acompañamiento y el público arropó a su imagen con aplausos. Luego llegó el turno de María Santísima de la Trinidad, conducida por sus costaleras. Ambas figuras se encontraron en la plaza y partieron.

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