El Consuelo y Las Lágrimas

El Consuelo impone su silencio en su cita en La Calzada

  • La cofradía de El Consuelo sale con una hora de retraso por las lluvias

Difícil lo tenían los hermanos de la Venerable Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo, Nuestra Señora de Las Lágrimas y San Juan Evangelista para realizar su tradicional estación de penitencia del Miércoles Santo. Difícil porque el tiempo fue ambiguo durante todo el día con alternancia de rayos de sol y llovizna.

A medida que avanzaba la tarde, el cielo se encapotaba y la amenaza de lluvia se cumplía a la hora del desfile (20:30 horas). Poco antes de las ocho de la tarde, la junta de gobierno ante las últimas noticias sobre la meteorología, determinó esperar 30 minutos para ver si escampaba. A las 8:58 la hermana mayor, Angustias Domínguez anunciaba la salida de los titulares con la precaución de acortar el trayecto y prescindir de recorrer a la inversa desde la calle General Copón, la calle de Guzmán el Bueno a la inversa, para adentrarse desde la plaza del Castillo en dirección a la Calzada donde el cura de Facinas y Tahivilla, Antonio Jesús Garrido pudo pronunciar el tradicional Sermón de la Cita.

Así, con precaución y temor las puertas del templo de San Francisco de Asís, volvían a abrirse para regalarnos la plasticidad de la talla datada por José Hernández Díaz en el primer tercio del siglo XVI y restaurada por Juan Abascal en 1981. Delante del Cristo una fila de enlutados penitentes elevan sus afilados capirotes morados al cielo que forma la bóveda semanasantera de la Plaza del Ángel y se convierten en herederos de aquellos bueyes que en la leyenda que envuelve a esta sobria imagen de caoba, transportaron a la talla que apareció flotando en la orilla, desde la playa hasta el Convento de los Trinitarios, hoy Mercado de Abastos, donde las bestias pararon y dejando allí el culto de la imagen hasta el 1683 cuando se reorganizó como hermandad gracias a la determinación del párroco Rafael Guilloto. Es por ello por lo que al Consuelo se le conoce también como Cristo del Covento o de los Bueyes. También delante del paso del Cristo el alcalde, ya que la primera autoridad municipal ostenta el cargo de hermano mayor de honor de esta Hermandad.

El Paso de la Virgen salía media hora más tarde que el bello Cristo que en esta ocasión vestían sudario de terciopelo Corinto. La Virgen de Las Lágrimas, es obra del artista tarifeño Manuel Reiné, una dolorosa de Palio que el escultor creara en el año 1961. Este año la Virgen vistió un manto rosado. Poco a poco, pero con paso decidido mecida por 24 costaleros se encontró con su Cristo del Consuelo en una Calzada en penumbra.

Encaminándose hacia la calle de la Luz, subiendo poquito a poco haciendo sublime el oficio de capataz cuando los pasos esquivaron la violenta esquina de la calle Maria Antonia Toledo, para pasar el ecuador del desfile y vislumbrar la recogida en su templo, que se hace especialmente emotiva con la Banda Municipal.

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