Los ingresos por asma infantil aumentan un 20% en septiembre

  • La repentina exposición a infecciones respiratorias y alergenos en la vuelta al colegio, el aire frío y la humedad favorecen una "epidemia de asma otoñal".

Los ingresos hospitalarios por asma infantil aumentan un 20%-25% en septiembre, el mes del retorno escolar. Paloma Ibáñez Sandín, alergóloga del madrileño Hospital Niño Jesús, recuerda que eso "se conoce como epidemia de asma otoñal", y aclara que los menores con asma "suelen empeorar a partir de las dos semanas de la vuelta al colegio tras las vacaciones de verano".

Al comenzar el curso, añade la experta, "los niños se exponen de repente a las infecciones respiratorias y a los alergenos", ya que "conviven con sus compañeros en aulas cerradas, lo que favorece la exposición a virus". De hecho, en el 71% de los menores ingresados por sibilancias -el sonido silbante y agudo al respirar- se detectan infecciones respiratorias por virus. También influyen el aire frío y la humedad típicos de la entrante etapa otoñal.

Para aminorar el riesgo de crisis asmáticas en otoño, recalca Ibáñez, la mejor receta es el seguimiento veraniego de la terapia preventiva. Y el mayor error de los progenitores, confiarse por la práctica desaparición de síntomas asmáticos en la época de calor y "olvidar o suprimir los tratamientos de control" en los meses previos a la vuelta al colegio. "Hasta que el niño no tiene otra crisis de asma, los padres no son conscientes de que su hijo también precisa un tratamiento preventivo, que es igual de importante que el tratamiento sintomático", remacha.

En este contexto, preocupa el bajo índice (13%) de control adecuado del asma infantil detectado en chavales de 12-18 años, como ha evidenciado un subanálisis pediátrico del estudio MAGIC, que ya cifraba en el 53,5% las personas que no manejan bien su asma. Ibáñez considera "fundamental que el paciente y los padres entiendan" que "es una enfermedad crónica, pero que se puede controlar" siempre que se sigan los tratamientos indicados. El control es aún más imprescindible en la etapa escolar, ya que síntomas como la dificultad respiratoria o la tos pueden despertar por la noche al menor, impedirle descansar bien y perjudicar su rendimiento escolar. El asma hizo perder días de colegio al 54% de los escolares españoles afectados.

Para no perder el ritmo escolar, y también para no quedar marginado en un entorno de socialibilidad tan fundamental como el educativo, otro consejo básico es la actividad física. Santiago Rueda, neumólogo del madrileño Hospital Clínico San Carlos, apunta que el pulmón funciona mejor cuando se hace ejercicio y que lo importante es saber elegir el más adecuado. "Los ejercicios de coordinación motora son los que mejor toleran los niños asmáticos", añade, mientras el atletismo y otros deportes que exigen un esfuerzo mantenido y prolongado pueden favorecer más síntomas. Entre los que menos producen se cuentan el tenis, kárate o judo, pues alternan momentos de ejercicio y de descanso. Pero, con una medicación y control médico adecuados, casi cualquier deporte podría estar al alcance de las personas asmáticas, como demostraron en su día el ciclista Miguel Induráin y varios centenares de medallistas olímpicos.

Ibáñez coincide en que, siempre que el problema esté tratado y controlado, "bajo ningún concepto debe privarse al niño asmático de la beneficiosa práctica de ejercicio". Y Rueda añade recomendaciones prácticas como el calentamiento previo, realizar el ejercicio progresivamente o saber qué hacer cuando notan síntomas.

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