día mundial

Esperanza ante el linfoma

  • Aunque es el "prototipo de enfermedad curable", el cáncer linfático es casi desconocido · La jornada pone el acento en divulgar sus síntomas para facilitar la detección precoz, que permite tratarlo antes.

"El linfoma tiene una de las mayores tasas de éxito en oncología, y es el prototipo de enfermedad curable". Lo subraya con rotundidad Mariano Provencio, oncólogo del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid), ante el Día Mundial de ese cáncer linfático que se celebra hoy bajo el lema de Podría ser linfoma, ¡infórmate!. Un mensaje expresivo que anima a conocer sus síntomas -el principal es la inflamación no dolorosa de los ganglios linfáticos-- para facilitar su detección precoz, que permite tratarlo antes y que siempre se traduce en más años y más calidad de vida.

Un mensaje de esperanza que remarca Begoña Barragán, presidenta de la Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia (AEAL), quien insiste en la necesidad de eliminar cualquier estigma en torno a esa patología, porque "se puede tratar y curar". De ahí el reto de conseguir que deje de ser "una enfermedad totalmente desconocida" (solo un 5% de encuestados acertó en un sondeo sobre el particular), máxime cuando, como remacha Provencio, se ha convertido en "un modelo a seguir en las investigaciones" sobre su tratamiento, ya que "fue el primero en terapia personalizada", y sobre su manejo, incluido el abordaje psicológico de cada paciente para su reincorporación a la vida cotidiana.

Y es que, como señala desde su experiencia de "superviviente de leucemia" Víctor Rodríguez, "la vida se te para por completo", y al paciente se le acumulan las "necesidades médicas, psicológicas y sociales". Si es importante "el diagnóstico rápido" para recibir el tratamiento más eficaz y "tener las menores secuelas posibles", también es clave el apoyo a la persona afectada -"necesitamos que se nos eche una mano"-- y a su familia, que "también lo necesita, aunque eso no se ve". Y no menos fundamental es el respaldo social, porque muchas veces los pacientes sienten que en su entorno laboral "no entienden las bajas" obligadas por la enfermedad y su tratamiento, y más de una vez se plantean que pueden "perder su trabajo" y que sería "difícil encontrar otro nuevo".

En medio de la esperanza por los éxitos terapéuticos que han aumentado espectacularmente la supervivencia, tanto la AEAL como las organizaciones que apoyan este Día Mundial del Linfoma (Sociedades Españolas de Oncología Médica y de Hematología y Hemoterapia, apuntan varios ámbitos de posible mejora. Empezando por el "mayor compromiso o atención política" que sugiere Barragán -el movimiento asociativo siente que es uno de los tumores que ha recibido menos atención en la Estrategia Nacional contra el Cáncer-, y acabando por un mayor protagonismo y mejor formación en la Atención Primaria, decisiva para detectar y hacer seguimiento de los síntomas que sugieran un linfoma. Como recalca María Fernández, representante de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria y presidenta de su sección madrileña, otra tarea paralela es mejorar la coordinación entre niveles asistenciales para que el diagnóstico precoz deje paso a una terapia rápida y eficaz.

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