EL EQUIPO NACIONAL DE BALONCESTO

La casa de verano del baloncesto español

  • San Fernando se ha convertido en talisman de los 'chicos de oro' de la selección. El equipo se concentra desde 2001 en Bahia Sur, una cita que Pau Gasol, Garbajosa y todos sus compañeros esperan con una ilusión casi escolar.

Manolo Coloma, entrenador en el año 1999 de la selección española de baloncesto femenino, dijo tras su primera concentración en San Fernando, concretamente en Bahía Sur, que el complejo gaditano no posee “el mejor pabellón del país”, ni el hotel “es mejor que otro de cuatro estrellas” y que el gimnasio “es muy justo”, pero refrendó sus palabras añadiendo que es “el mejor lugar para acoger una concentración de un equipo”. Un ocho en todo y un diez en conjunto. Ésta es la alta puntuación que el entrenador dio a San Fernando. La Federación Española de Baloncesto tomó buena cuenta de sus palabras y  no dudó en apostar por la gaditana ciudad para concentrar a su equipo femenino y  probar con la selección masculina. Desde entonces, el nombre de San Fernando está ligado al de la selección española.

La historia se remonta al año 2001. Por entonces ya sonaban unos juniors de oro que habían derrotado, con el emblema de un tal Pau Gasol, a la selección de Estados Unidos en la final de un Mundial. Javier Imbroda comandaba entonces a una selección con claros síntomas de cambio. Empujaban por ello el propio Pau Gasol y unos jovencísimos Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón, Felipe Reyes, Jorge Garbajosa, Berni Rodríguez o Carlos Cabezas, entre otros. Nombre que en aquellos años sonaban aún a desconocidos.

La llegada de la selección en 2001 no produjo en la ciudad más que un pequeño revuelo. Esa poca insistencia de los aficionados por acosar a los jugadores, la cercanía de todas las instalaciones y las posibilidades de poder pasear tanto por el complejo como por la ciudad gustaron mucho tanto al seleccionador como a los propios jugadores que ya, desde el primer año, se tomaron San Fernando como su casa de verano. Tanto es así que, tras un paréntesis en el año 2002, cuando la selección decidió que la concentración se realizase en tierras malagueñas, fueron los mismos jugadores los que insistieron en volver a La Isla de León, como se conoce también al municipio, tras probar otro ambiente. Tal fue el empeño que a partir de 2003 San Fernando se convirtió en el primer punto de encuentro en las concentraciones.

Los jugadores ya no eran esos desconocidos que pasaban casi inadvertidos. Gasol había firmado por los Grizzlies de Memphis e incluso había jugado un partido junto a las estrellas americanas. En Europa otros compañeros apuntaban alto. Juan Carlos Navarro ya era una figura del Barcelona, Jorge Garbajosa triunfaba en Europa, más concretamente en Italia, y Raúl López y Calderón eran estrellas del Real Madrid y el Tau, respectivamente.

Éxitos en la cancha que no impedían que, cada verano, los baloncestistas se unieran en San Fernando y volvieran a poner de moda un juego de cartas llamado pocha. Seguían paseando por el complejo Bahía Sur sin que nadie les molestase, y acudían andando desde el hotel al pabellón. Quizás sin saberlo, eran la base de un equipo que, con el tiempo, marcaría un hito en la historia del baloncesto en España.

A partir de ese 2002, durante siete años consecutivos, la selección ha tenido a la localidad andaluza de San Fernando, como su verdadero talismán. En La Isla el equipo nacional ha vivido anécdotas que muchos vecinos no olvidan.

Hasta hace poco era habitual que los nuevos que llegasen se pusiesen una toga para servir una barbacoa, de carácter absolutamente privado, al resto del combinado en una noche de concentración en la piscina del hotel. Los nuevos también eran los encargados de pagar las comidas al resto de compañeros en su primera comparecencia. Como era de esperar,  los jugadores, entre broma y broma, pedían en el Ventorrillo El Chato lo más caro de la carta.

Las idas y venidas de los jugadores y las guerras de almohadas en las noches de verano eran de lo más típico, según cuentan responsables del Hotel de Bahía Sur. Travesuras que evidenciaban la existencia de un grupo de amigos que fortalecían su unión en dichas concentraciones. Según confiesa el propio Jorge Garbajosa, cada año, cinco días antes de comenzar la concentración, los chicos del equipo se llaman por teléfono, como alumnos que empiezan un curso escolar. El jugador de Torrejón es quizás el más claro ejemplo de cuánto tira la selección, ya que el pasado año, estando lesionado, hizo lo imposible para jugar el Eurobasket. Esta decisión le costó un año en blanco y, posiblemente, su salida de los Toronto Raptors.

Pesquera sustituyó a Imbroda y su llegada a la concentración tuvo la misma respuesta que su antecesor. Más tarde, otro entrenador, Lolo Sáinz, también apostó por San Fernando para seguir buscando el éxito en los diferentes campeonatos. Pero, sin duda alguna, el cenit de este grupo llegó hace dos años, de la mano de Pepu Hernández. El carisma especial del ex seleccionador agilizó el camino para conseguir el mayor éxito deportivo de este combinado, un éxito que también se fraguó en la concentración de San Fernando. Oro en el Mundial de Baloncesto de 2006.

Para entonces, el ambiente era, si cabe, mejor que en años anteriores. Pepu, además de entrenador, actuaba de una manera especial como psicólogo, y trabajaba con intensidad. No obstante, también era muy consciente de las necesidades de los jugadores, por lo que alternaba a la perfección los entrenamientos con los días de descanso, con la salida de los jugadores para relajarse. Compañeros y amigos. Ésa fue la base del Mundial Japón. Tras recoger su medalla de oro los seleccionados no dejaron de acordarse de San Fernando, una ciudad costera y amable donde se preparan con libertad. Para los jugadores, ser seleccionado es un honor, más que un problema. Según ellos, “aquéllos que no vienen sienten pena, principalmente porque continuamente estamos contando en nuestros respectivos equipos, las batallitas de las concentraciones”, comentan algunos de los concentrados.

La medalla de oro hizo que la afición gaditana se volcara de una manera extraordinaria con el equipo. No obstante, San Fernando no ha dejado de ser una ciudad tranquila. De hecho, la dirección del complejo Bahía sur había dispuesto la entrada y salida del pabellón por unos túneles extras que no han sido necesarios. De hecho, los jugadores siguen marchándose a pie hasta el hotel cuando acaban su trabajo, sin excesivos agobios y valorando el respeto de los cazadores de autógrafos.

El cambio de Pepu Hernández por Aíto García Reneses ha llegado mientras la selección nacional se prepara para los Juegos Olímpicos de Pekín, cita para la que resta menos de un mes. El nuevo entrenador ha podido comprobar, in situ y con gran satisfacción, que las leyendas sobre San Fernando son ciertas. En esta lugar talismán completarán 14 días de concentración antes de desplazarse a China. La acogida no le ha defraudado, aunque la temperatura del pabellón ha bajado unos grados. Ha sido una exigencia de la selección, que ha solicitado aire acondicionado para las instalaciones, dado que el año pasado el calor en la cancha se hizo insoportable. El Ayuntamiento de San Fernando ha satisfecho la petición. El frío sólo proviene de los climatizadores, no de la afición.

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