"Tengo la corazonada de que son los mismos que quisieron matarme"

  • Una cuadrilla de asaltadores rurales nocturnos, una fiesta cerca, dos encapuchados, dos escopetas de caza y un tiro a la misma altura · El herido en El Berrueco cree que también actuaron en Puerto Real

"No puedo decírtelo con seguridad, pero me da a mí, tengo la corazonada, de que son los mismos que intentaron matarnos a mi hijo y a mí, los mismos que se cargaron a mi perro a tiros". Cuando aún se recupera de las heridas que le produjeron los dos cartuchazos que le descerrajaron casi a bocajarro aquella noche, el hombre víctima del asalto a su casa de El Berrueco (Medina) el pasado 14 de junio -no quiere que se publiquen ni siquiera sus iniciales-, está casi convencido de que sus agresores son los mismos que quienes acabaron con la vida de Tamara Leyton la madrugada del pasado sábado en El Marquesado (Puerto Real). Y los mismos que dispararon contra José Leyton, Francisca Agüera y un adolescente de 14 años en idéntico lugar y contra Manuel Sánchez González muy cerca, en La Chacona, en dos asaltos entre los que apenas mediaron cuarenta minutos.

"Es verdad que hay muchas coincidencias: los que asaltaron mi casa eran cuatro, dos de ellos iban encapuchados; dispararon desde muy cerca, cuando se vieron descubiertos, y casi a la misma altura que a ellos", relata este hombre de 46 años que aún está convaleciente de las heridas de metralla recibidas en una pierna, en el bajo vientre y el abdomen.

La víctima de El Berrueco todavía aporta una coincidencia más: el hecho de que, relativamente cerca, también se celebrase una fiesta que pudiese justificar la vuelta a casa muy de madrugada, con el consiguiente margen de tiempo para perpetrar un asalto a una casa solitaria. Sin en El Marquesado había verbena la noche-madrugada del viernes al sábado, a pocos kilómetros de El Berrueco, muchos de los residentes en este asentamiento rural asidonense disfrutaban de la Feria de Chiclana, un festejo que, bien los saben los residentes en urbanizaciones y el diseminado, aprovechan los ladrones, año tras año, para dar uno o varios palos en la misma noche.

El tiroteado de El Berrueco aprovecha la conversación para reclamar, por enésima vez, mayor presencia policial en la zona rural donde continúa viviendo. "Yo todavía estoy convaleciente de los disparos, pero mi hijo lleva un mes en manos de psicólogos. A él no le dieron, pero me recogió del suelo casi muerto, porque allí no se acercó nadie para ayudar. Y eso no se olvida con facilidad. Que baje, que baje la Policía Local de Medina, que venga la Guardia Civil, porque esto está abandonado", se queja alterado, como si reviviese el suceso.

En El Marquesado, a José Moraleda le ha tocado vivir la tragedia de la muerte de Tamara Leyton como presidente de la asociación de vecinos San Juan. Moraleda asegura que también en esta barriada rural "la gente tiene miedo y está intranquila, porque la Policía apenas viene. Y no entiende por qué ha pasado todo esto". Aunque los casos son aislados, la situación es extensible a otras zonas rurales pobladas.

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