innovación

Viviendo en un contenedor

  • La empresa Cargar Outdoor transforma contenedores marítimos en casas

  • El ahorro con una vivienda de obra es de unos 300 euros por metro cuadrado

¿ha pensado alguna vez cómo sería vivir en un contenedor? Seguramente, si es un espectador habitual de los programas de decoración de Divinity, sí. Pero si no es así le costará un poco hacerse a la idea. A Juan Carrera se le encendió la bombilla en junio de 2015, cuando decidió emprender una nueva aventura empresarial llamada Cargar Outdoor, con la que convierte contenedores marítimos en hogares.

Este joven gaditano, que era trabajador del metal en Astilleros pero llevaba un tiempo en paro, pensó que este negocio podría ser una salida laboral tras comentar un amigo cómo esta idea se estaba haciendo realidad en otros países. Autodidacta e inquieto, empezó a hacer cursos por su cuenta, a formarse y a probar porque "se me daba bien el hierro y la construcción era algo que quería tocar". En apenas tres años el nombre de Cargar Outdoor ha empezado a sonar y su taller de soldadura y cerrajería de diseño está presente en las reformas y ampliaciones de decenas de viviendas y locales de nuestra provincia.

Las viviendas se terminan en 45 días y solo hace falta una parcela donde dejarla

El trabajo de Juan comienza en Algeciras, localidad en la que suele adquirir los contenedores que están fuera de tránsito o que pertenecen a empresas que han quebrado. Luego traslada los contenedores a su parcela en Chiclana o a la del cliente para empezar a adecuar los espacios. Los habitáculos tienen una altura de 2,43 o de 2,89 metros, aunque el propietario de Cargar Outdoor explica que "colocamos los de 2,89 porque el de 2,43 se queda corto". De largo miden 12,19 metros, de ancho 2,43 y el total del perímetro es de 30 metros cuadrados. "Lo normal es que el cliente pida dos contenedores, que serían 60 metros cuadrados, aunque se puede hacer de 30 en 30 metros hasta lo que tú quieras", apunta.

El precio medio del metro cuadrado está entre los 420 y los 430 euros, "de ahí en adelante según lo que el cliente exija en cuanto a calidades, ya sea estándar o de lujo". Tanto es así, que ahora mismo tiene entre manos dos presupuestos con una diferencia entre ellos de 100.000 euros para los mismos metros cuadrados. "Cada cliente tiene una necesidad y un poder adquisitivo e intentamos dar lo que cada uno pide".

Juan cree que es importante ofrecer una alternativa a la vivienda de construcción tradicional porque "todo el mundo tiene derecho a vivir en su propia casa, aprovechando su terreno y sin estar entrampado 30 o 40 años". Y es que lo único que se necesita para acceder a este tipo de inmuebles es una parcela y una estructura donde colocarlo, y en un plazo de 45 días los contenedores estarán listos para ser habitados. A pesar de lo que pueda parecer, las casas se aislan tanto por dentro como por fuera, ya que "llevan cabina de aire, suelos de tarima muy resistentes, paredes de pladur, techos de pladur o escayola, fuera llevan otro techo con cámara de aire y aislamiento..." hasta crear un espacio en el que te olvidas de que vives dentro de un contenedor.

El propietario de Cargar Outdoor sostiene que las diferencias entre una vivienda de ladrillo y las que él habilita residen en que "trabajamos en hierro y no dejamos escombros ni suciedad ya que se trata de una construcción en seco, modular, aunque al final se trata de lo mismo: un hogar". En cuanto a las ventajas dice que es "una estructura sólida, contundente, que aguanta bien el frío, el calor y la humedad. Te permite realizar varias formas como si fuera un puzzle y se puede ampliar sin tener que hacer una gran obra. Y lo principal es el precio: no tiene nada que ver con una edificación de obra, ya que podemos estar hablando de un ahorro de entre 250 y 300 euros por metro cuadrado". Además, añade que apenas se necesita mano de obra y que el tiempo de reforma es mucho menor. "Es más rápido, más limpio y más barato: bajo mi punto de vista es la mejor opción".

En cuanto a los inconvenientes, Juan señala que solo ve uno y es que "los contenedores tienen unas medidas estándar y no podemos salirnos de ahí". Hasta ahora su radio de acción ha estado delimitado a la provincia de Cádiz, con algunos trabajos en Marbella, pero con especial incidencia en localidades como Zahara de los Atunes, Los Caños de Meca o Tarifa. "En esa zona hay más mestizaje, más gente de fuera y más conciencia por el reciclaje y el medio ambiente. Suelo tener más clientes extranjeros porque tienen, en general, más poder adquisitivo y mayor interés por este tipo de viviendas", en las que todo está pensado para aprovechar energías naturales como la eólica o la solar.

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