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Pacto Merkel-Schulz: el ejemplo alemán

El acuerdo Merkel-Schulz debe servir de ejemplo a PP y PSOE de que hay cosas que están muy por encima de la lucha partidaria

Alemania ha vuelto a dar un ejemplo de por qué es uno de los países más importantes de Europa. Cierto es que su peso demográfico e industrial la colocan como locomotora de la UE, pero también lo es que a estas ventajas -producto de su esfuerzo y buen hacer- une una voluntad de estabilidad política a prueba de bomba. En el país germano no se comprende que, tras convocar unas elecciones que cuestan millones de euros y suponen una molestia para los ciudadanos, los políticos elegidos no sean capaces de ponerse de acuerdo y tengan que convocarse otros comicios pocos meses después. Es por eso que, tras 111 días sin Gobierno y unas jornadas maratonianas de negociación, los democristianos de Angela Merkel y los socialdemócratas de Martin Schulz han alcanzado un principio de acuerdo para facilitar la continuidad en el Gobierno de la primera, que fue la más votada en las elecciones, aunque de manera insuficiente. Alemania no tendrá que volver a repetir las elecciones, con la pérdida de tiempo y recursos que eso conlleva.

Cada país es un caso aparte y, como reza el dicho popular, "las comparaciones son odiosas", pero resulta inevitable contrastar el caso alemán con el español. Aquí, en nuestro país, asistimos recientemente a la repetición de unas elecciones generales con apenas unos meses de diferencia por la sencilla razón de que los dos grandes partidos políticos, el PP y el PSOE, fueron incapaces de llegar a un acuerdo, y eso que estaban en juego cuestiones de gran importancia, como la cuestión catalana o la recuperación económica. Esta incapacidad permanece. Ayer comentábamos la necesidad de que el PSOE facilite por la vía que crea más conveniente la aprobación de los presupuestos generales de 2018, bloqueados en la actualidad tras la negativa del PNV a apoyarlos hasta que el Estado deje de aplicar el artículo 155 en Cataluña. Que un partido nacionalista y absolutamente minoritario esté bloqueando las cuentas del Estado como una forma de apoyo a un intento de golpe institucional -el que se ha intentado en Cataluña- sería algo completamente impensable en Alemania. El pacto entre los dos principales partidos sería inmediato.

El acuerdo Merkel-Schulz debe servir de ejemplo a PP y PSOE de que hay cosas que están muy por encima de la lucha partidaria, entre ellas la estabilidad del sistema y la cohesión territorial.

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