Crónica Levantisca

Juan Manuel Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Suite francesa

No sé si la presencia hoy en Sevilla de Anne Hidalgo, la alcaldesa de París que apoyó a Hamon, es una metáfora

En el centro del puente de Triana un hombre arrugado y moreno de tanto sol toca tristes melodías parisinas con un acordeón ajado. Suele llegar a media tarde, y quizás hoy coincida con la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, que participa bajo el puente, en el muelle de la Sal, en un mitin con Pedro Sánchez. En el mismo sitio y a la misma hora, separados por 2.000 pasos de distancia, Susana Díaz le habla a los suyos junto a Alfonso Guerra; ella ha escogido el muelle de las Delicias, pero es el mismo cantil, el de la margen izquierda del Guadalquivir.

A Anne Hidalgo la han traído su amiga y paisana María Jesús Castro y Rafael Román, uno de los primeros pedristas, de los que se reunieron con él en 2014 en el restaurante Orixe. Hidalgo apoyó en las primarias socialistas francesas a B. Hamon, el candidato izquierdista enfrentado con Hollande y Valls y que ha llevado al PSF hasta una cuarta posición y, probablemente, a un punto sin retorno. No sé si la presencia de Anne junto a Pedro es una metáfora, como el acordeonista que toca canciones tristes.

En los muelles se enfrentan esta tarde dos concepciones del PSOE, las que hay; podrían ser mejores, pero esto es lo que da este partido. Aun así, a pesar de la vergüenza vertida en las redes, las primarias han concitado una participación masiva de la militancia. Siete de cada 10 votantes han avalado a algunos de los tres candidatos y cada uno de los litigantes ha recorrido todo el país, el esfuerzo físico ha sido máximo. Es cierto que el PSOE está mal, pero la situación futura no debería ser tan negra: el PP padece metástasis, los tumores aislados han infectado casi todas las terminales, el partido está para meterlo en lejía y sólo le salva la quietud infinita de su líder. Podemos se ha revelado como el juguete de unos adolescentes incapaces de llevar la política a otro puerto que no sea el de la agitación y la propaganda.

Una victoria de Pedro Sánchez el próximo domingo, y ésta es posible, llevará al PSOE a la casilla de salida del 1 de octubre, a hacer sumas de variables alianzas para descabalgar a Rajoy mediante una moción de censura. Pablo Iglesias ya se ha vestido otra vez de luces y espera al subalterno. El espectáculo está asegurado, aunque sea un remake de lo vivido en 2016. Codo con codo. Susana Díaz, es cierto, representa al PSOE de siempre, con sus luces y sus sombras, es más voluntarista que sólida, pero sabe qué es España y qué es la izquierda mayoritaria. Con no equivocarse, sólo con eso, podría ganar unas generales.

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