Un viaje literario en romance por la vida y geografía de Gibraltar en 1636

  • Antonio Torremocha transcribe la primera y única edición de una obra en romance sobre el Peñón encargada por Lope de Vega en el siglo XVII · La descripción desvela curiosidades de aquella época

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Darse un paseo por la vida, el sentido y la geografía de Gibraltar allá por el año 1635 está al alcance de la mano. El reconocido dramaturgo Félix Lope de Vega le encargó a su amigo y compañero Fernando Pérez Pericón que describiera este enclave estratégico. Éste, aunque se desconoce si por placer u oficio había visitado el lugar, se dispuso a hilvanar esta minuciosa obra, breve, pero en un elegante sentido romance, siendo una de las combinaciones métricas más arraigadas de la literatura española.

El título que se le otorgó fue Descripción de la muy noble y más antigua ciudad de Gibraltar y de su celebrado monte llamado Calpe. La obra fue impresa por primera y única vez en Madrid por la Imprenta del Reyno en 1936, con tal mala suerte que para entonces Lope de Vega había fallecido, quedando como una pieza póstuma en su encargo. Han tenido que pasar 376 años para que vea de nuevo la luz, el artífice ha sido el historiador Antonio Torremocha, que ha transcrito y anotado aclaraciones en una nueva edición que ha nacido de la mano del Instituto Cervantes de Gibraltar, con la peculiaridad además de que es el primer libro que edita esta institución con sede en el Peñón.

Esta obra, en 1936, se publicó, como se mandaba en aquel entonces con la necesidad de autorizaciones expresas, con el aval emitido por Pedro Calderón de la Barca por orden directa del Rey, así como con la licencia eclesiástica por parte de Juan Pérez de Montalbán. La civil la propuso Juan Espejo.

Fernando Pérez Pericón es un desconocido para la mayoría, reconoce Torremocha, el ser un literato contemporáneo de grandes como Cervantes, Quevedo, Calderón de la Barca o el propio Lope de Vega le minimizó, pero no significa que no fuera un gran dramaturgo. Era natural de Aracena, de la provincia de Huelva, aunque entonces esta ciudad pertenecía a Sevilla.

La obra, aunque no responde a un arduo trabajo de investigación, ya que la primera edición se encuentra en la Biblioteca Nacional, sí ha supuesto un esfuerzo de comprensión, transcripción y apuntes para poder ayudar a los lectores a empatizar con las palabras de hace más de 300 años. De un lenguaje difícil de entender se ha pasado a algo más comprensible con el máximo respeto.

Torremocha, como investigador, descubrió que el libro fue un encargo de Lope de Vega porque como apodo entre sus amigos dramaturgos Cervantes le nombró el "Fénix de los ingenios y monstruo de la naturaleza", quedándosele el calificativo de Fénix. Y en varias de las páginas del libro aparece esta mención, que demuestra así que fue una petición expresa del reconocido literato del siglo de oro.

En la segunda edición se puede encontrar también el original, además de que la portada conserva la misma estampa que la publicada en 1636. Se ha intentado, de este modo, cuidar al máximo cada detalle y conservar la esencia como elemento de la historia de Gibraltar. El uso de la "v" y la "b" varía en ciertos contextos y palabras, que ha resuelto Torremocha para desenredar esa grafía difícil de entender o que pueda dar lugar a considerar que eran errores ortográficos. A su vez se encuentran palabras en desuso como gayomba, que actualmente define a jerguen. En total son 43 las notas que ha añadido a pie de página que enmarcan dentro de los arcaísmos propios de un lenguaje más antiguo.

El historiador también destaca con entusiasmo las interesantes ideas que se desvelan con la lectura y comprensión de la obra de Pérez Pericón. Señala como "canillas de hombres" el haber divisado en la cueva de San Miguel de Gibraltar huesos fósiles, que son la antesala del descubrimiento de la presencia del hombre de Neanderthal en el Peñón. Además, en su romance, desliza con orgullo que según él, nadie habría entrado allí, lo cual dejó marcado con dos remates de su daga. A raíz de esta evidencia Torremocha ha invitado a que se busquen estas marcas en la cueva.

En la obra de Pérez Pericón se desvelan curiosidades como la cantidad de población del Peñón en aquel entonces, suponiendo que eran unos 4.500 habitantes , lo cual demuestra el crecimiento que ha tenido hasta hoy día cuando el dato supera los 30.000. El dramaturgo hace mención al Monasterio de Santa Clara y al convento de Nuestra Señora de la Merced. Pericón señala que después de 90 días lloviendo sobre Gibraltar, las aguas no formaron arroyos ni anegaron las calles. A la vez se refiere al que era alcaide de Gibraltar en la segunda década del siglo XVII, Pedro de Bazán, hijo del primer marqués de Santa Cruz, e incluso se deja llevar por la mitología recordando que el monte Calpe fue una de las columnas que levantó Hércules.

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