El terror sí tiene forma: la obra de Bernie Wrightson

  • Clásicos como 'La cosa del pantano' o 'Freak Show' han salido de su mano

El terror ha sido desde siempre uno de los grandes géneros de artes como la literatura o el cine y en el mundo del cómic podemos afirmar que viene representado de la mano del estadounidense Bernie Wrightson.

Con la dificultad que supone trasladar al medio impreso situaciones de tensión o suspense, este autor ha sabido plasmar magistralmente en sus obras un ambiente opresivo y torturado con tintes de inquietud y desasosiego en paisajes de árboles torturados y cielos negros.

Nacido en Baltimore (Maryland) en 1948 e influenciado por las publicaciones de la vilipendiada EC Comics en el terreno creativo, y por Frank Frazetta en el apartado gráfico, empieza a publicar con 19 años en un fanzine unas historias de comedia macabra sobre un cadáver borracho que en 1969 le abren las puertas de la editorial que publica Superman y Batman: DC Comics.

Su influencia hizo que la serie de títulos que tenían dedicados al suspense fueran adquiriendo paulatinamente un tono terrorífico y que Marvel Comics le ofreciera trabajos en esa misma línea. Se traslada definitivamente a Nueva York y mientras comparte apartamento con otros dos grandes autores (Mike Kaluta y Jeff Jones) se embarca en una serie de proyectos más personales con los que no tiene mucho éxito.

Entonces despegaría definitivamente su carrera con un personaje que se halla ligado indiscutiblemente a su grafismo: La Cosa del pantano (Swamp Thing) donde la ambientación victoriana del argumento resulta ideal para su estética barroca de cuerpos atormentados y pantanos tenebrosos poblados de malsanas vegetaciones.

Paralelamente a la realización de dicha serie, realizó varios trabajos para la revista Creepy, publicación dedicada por completo al horror y que permitía trabajar sin estar sujeto a la censura. Durante esa etapa fueron varias adaptaciones de obras de Allan Poe las que salieron de su plumilla, así como el famoso relato Jennifer.

En Estados Unidos empezó a publicarse Heavy Metal, un tebeo de lujo que versionaba a la francesa Metal Hurlant, y centrado en la fantasía y la ciencia-ficción, para la que creó al personaje Capitán Sternn, un crápula estelar de corte caricaturesco.

Con guión de Bruce Jones realizaría entre 1982-83 Freak Show, con un estilo mas gótico que nunca, que contaba las vivencias de unos seres que sólo podrían definirse como aberraciones de la naturaleza.

Su implicación con el mundo del celuloide comenzó con la adaptación en cómic de la película Creepshow, homenaje cinematográfico a las historias de la anteriormente nombrada EC y donde su estilo encajaba a la perfección.

Tras esto se embarcó en su proyecto mas anhelado, la ilustración de la novela de Mary W. Shelley Frankenstein. Con un trabajo meticuloso y obsesivo e inspirándose en los grabados clásicos logró evocar el clima decimonónico de la obra literaria con un increíble trabajo de plumilla.

A principio de los años ochenta y tras el declive del género de terror en los gustos del público, se inclina más hacia temáticas de corte futurista y posteriormente a retomar el contacto con las principales editoriales americanas del género de superhéroes. Fruto de esta etapa serían las obras Batman: The Cult y la novela gráfica Spiderman: Hooky.

Un accidente cotidiano hace que se fracture la muñeca y desde entonces se ha apreciado un lento declive en sus trabajos, pero aún así con su talento ha logrado embarcarse en otros proyectos al margen de la historieta como son ilustraciones, diseños para el mundo del cine o portadas de discos; y con todos ellos ha sabido ganarse a pulso el título de Maestro de lo Macabro.

En definitiva se trata de eso, de estar rodeado de personas que comparten, crean o distribuyen aquello que nos interesa, divierte y apasiona servido dentro de una viñeta.

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