Música clásica

De ruidos y de furias

  • Con 'El ruido eterno' el crítico norteamericano Alex Ross hace detallado repaso de la peripecia musical del siglo XX

Las leyes del mercado son impredecibles. Al empezar 2009 nadie habría apostado por que uno de los libros más vendidos y difundidos del año (varias semanas liderando el ránking de la no ficción en nuestro país) iba a ser un ensayo sobre la música del siglo XX. Su autor, el crítico estadounidense Alex Ross, y, por lo que hace a España, la editorial Seix Barral lo han conseguido de manera sorprendente. The rest is noise, espléndidamente vertido al castellano por Luis Gago con el título de El ruido eterno, apareció en el mercado español en septiembre y desde entonces ha agotado tres ediciones y los elogios de reseñistas de medio país.

Lo que Ross ofrece es un recorrido por el mundo de la composición musical entre dos grandes marasmos culturales, los vividos en los dos últimos cambios de siglo, combinando la anécdota biográfica con el análisis estilístico y situándolo todo en su contexto político, cultural y social, lo que ha sido objeto de loa en la mayoría de los comentarios. El método no es en cualquier caso novedoso y además, ¿puede concebirse de otro modo un manual de divulgación musical? En realidad, el mayor mérito de Ross descansa en haber sido capaz de encontrar el tono literario adecuado, con gotas de intriga y de lirismo sabiamente repartidas, para atraer a multitud de lectores a un tema tradicionalmente ajeno incluso a los melómanos más fervorosos.

Ross avanza por los horrores del siglo XX con notabilísima erudición, acercándose al hecho musical con una mezcla de metáforas y tecnicismos que puede ser ideal para los iniciados, pero por momentos parecerá abstrusa al recién llegado. El libro está escrito en y desde los Estados Unidos, y ello se nota no sólo en el especial relieve (a veces excesivo) que se otorga a todo lo americano, sino en una visión diferente a la que en Europa tenemos de la ortodoxia vanguardista de los años 50 a 80, que nunca operó con toda su virulencia exclusivista al otro lado del Atlántico. La mano de gran narrador de Ross se aprecia especialmente en el manejo de las relaciones entre cultura y política, lo que convierte en apasionantes a los capítulos centrales del libro, los dedicados a los años de furor de los grandes totalitarismos comunistas y fascistas, muy bien condimentados con referencias al New Deal roosveltiano.

En la búsqueda de paralelismos, relaciones y cadenas de transmisión artísticas, Ross peca a veces de entusiasmo, como cuando conecta por vía del minimalismo a Schoenberg con la Velvet Underground, pero por norma sus opiniones están sólidamente fundadas, aunque se echa en falta algo más de atención al panorama europeo de los 90, comprimido en el último capítulo, y alguna referencia al mundo hispánico, pues en todo el libro apenas aparece, y de modo muy secundario, el nombre de Falla. Las sugerencias de lecturas y audiciones no son demasiado extensas (y la mayoría de las primeras no están traducidas al castellano), pero el autor ofrece archivos de audio en su blog personal (www.therestisnoise.com/audio), lo que completa su lúcida mirada sonora sobre el siglo más vertiginoso y terrible que haya conocido la experiencia humana.

Alex Ross. Traducción de Luis Gago. Seix Barral, Barcelona, 2009. 798 páginas, 24 euros.

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