La reserva animal, joya del Peñón

  • Ubicada en los Jardines Botánicos Alameda, cuenta con varias especies que pueden ser visitadasl medio ambiente La reserva la componen loros, cacatúas, murciélagos, iguanas, perdices, ardillas, cuervos y macacos, entre otro animales.

Los Jardines Botánicos Alameda de Gibraltar cuentan con una nutrida reserva animal que el pasado 6 de noviembre se vio ampliada con el nacimiento de dos ejemplares gemelos de mono tamarín.

En esta reserva, inserta en uno de los lugares más bellos del Peñón, los visitantes encontrarán loros negros y africanos, cacatúas, murciélagos, iguanas, perdices, ardillas, cuervos, dos especies de tortuga y varias especies de macacos.

Pero sin lugar a dudas, los grandes protagonistas de esa reserva son, desde noviembre, los monos tamarín. El tamarín es un macaco de pequeñas dimensiones; su tamaño es similar al de una ardilla. Su peso también es mínimo, ya que no llega al medio kilo de peso. Los gemelos tienen en Itchy y Scratchy a sus progenitores, que llegaron al parque de Gibraltar en 2006 como parte de un programa de apareamiento con el zoológico británico de Newquay.

Estos monos, que suelen ser encontrados en una pequeña zona del noroeste de Colombia, no son peligrosos. Se estima que, en la actualidad, sólo hay entre trescientos y mil ejemplares en libertad y unos 1.800 en cautividad.

El mono tamarín vive entre trece y veinticuatro años cuando está en cautividad. En su entorno natural se alimenta de insectos, fruta, plantas jugosas y néctar. Por ello, el personal del parque intenta que mantenga una dieta similar a base de fruta fresca, grillos y goma arábiga.

La reserva animal puede ser visitada cada día desde las diez de la mañana a las cuatro y media de la tarde. El marco, que es incomparable, son los Jardines Botánicos, fundados a iniciativa del gobernador George Don en 1816 para que los ciudadanos contaran con un lugar de recreo y ocio.

Durante muchos años, los jardines cumplieron ese objetivo, pero en la década de los setenta del siglo pasado sufrieron un importante deterioro. El proyecto de recuperación de los jardines comenzó en junio de 1991 cuando el Gobierno de Gibraltar contrató a una empresa medioambiental, Wildlife, para restaurar el enclave y convertirlo en un jardín botánico.

Desde entonces, los jardines, dirigidos por el secretario de la Sociedad Ornitológica, John Cortés, contribuyen a la conservación de la flora de Gibraltar y, además, sus responsables imparten un programa educativo sobre las plantas existentes, su valor y su conservación.

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