La reinterpretación del llanto

  • Enrique Morente ha donado al patronato del poeta su creación sobre el poema lorquiano

"Yo no sé si Lorca pensó en alguna música cuando escribió sus poemas, pero lo cierto es que su poesía está llena de sonidos". Son palabras de Morente que ignoro si son actuales -tan larga es su relación con la obra del poeta-, pero que aparecen ahora con motivo de la presentación de un original trabajo, la versión que el cantaor ha hecho del poema Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. El disco, de unos quince minutos repartidos en tres cortes, fue presentado a finales del pasado enero y está editado por la Diputación de Granada y el Patronato Cultural Federico García Lorca, institución a la que el cantaor ha donado la presente obra.

Para comprender la versión que Morente ha realizado sobre el conocido poema hay que destacar que se trata de, quizás, la obra más personal que el cantaor haya firmado, pues él mismo se hace cargo de casi toda la grabación. Pone la música, las voces, los nudillos, la percusión electrónica y hasta toca la guitarra, que sabido es que la sonanta siempre ha sido su segunda pasión. Tan solo en el primero de los cortes, La cogida y la muerte se encuentra una colaboración, la de Eric Jiménez (Los Planetas, Lagartija Nick) que aporta unos compases de batería. Nos encontramos, pues, ante el Morente que crea, pero no sobre la tradición, aunque siempre esté presente. Es más bien el Enrique que gusta de asomarse a los terrenos de la creación sin red, el mismo que se ha mostrado en diversos momentos en obras recientes como El Pequeño Reloj (2003), Pablo de Málaga (2008), sin contar con Omega y los temas sobre poemas de Poeta en Nueva York. La diferencia con aquellas, es que en esta obra el cantaor se enfrenta a una soledad casi monacal para interiorizar el poema, desestructurarlo y, en dos partes, recrear la naturaleza del dolor y/o la ausencia. Se presta mucho el primero de los cortes -el fragmento La cogida y la muerte- al obstinato, con el conocido verso repetido: A las cinco de la tarde. Morente llora los versos primero con un acompañamiento de duelo en forma de secas percusiones y roncas voces. Después, como bonus track, será solo su voz desnuda la que se entregue a una suerte de oración que parece rematar en clave de saeta. Algo distinto es el tratamiento dado al fragmento Alma ausente en el que se acompaña él mismo con la guitarra. El desgarro flamenco al servicio de la pena y de la ausencia.

El nuevo trabajo de Morente está dando mucho que hablar: el otro día se escuchaba en un programa de música especializado y se anunciaba como ¡flamenco electrónico! (sic). En cualquier caso, el cantaor ha prometido completar su interpretación de la elegía completa.

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