Para quedarse de piedra

  • El escritor José Ruiz Mata sitúa el origen del Megalitismo en el Valle del Guadalquivir

  • Lo cuenta en su nuevo libro, editado por Almuzara

Obélix cargaba menhires a sus espaldas como si nada. Los reparte por toda la aldea gala gracias a su fuerza sobrehumana, la que adquirió al caer de niño en la marmita de la poción mágica que preparaba Panorámix. Su personaje forma parte de un cómic, pero las piedras que transportaba pertenecían a la cultura megalítica, algo muy real, cuyo origen muchos sitúan a miles de kilómetros muy arriba de Andalucía. Ahora, un estudio realizado por el escritor y crítico literario jerezano José Ruiz Mata, 'Megalitismo. Dólmenes y megalitos en el sur de la Península Ibérica' (Almuzara), apunta al Valle del Guadalquivir como el lugar de origen de esta gran cultura.

El megalitismo se inicia con el Neolítico y continúa en el Calcolítico y parte de la Edad del Bronce hasta desaparecer en la última mitad del II milenio a.n.e. "El dolmen más antiguo conocido es el de Alberite, en Villamartín, datado hacia 4800 a.n.e. algo que muchos desconocen, y está aquí cerca", cuenta Ruiz. Una cultura que ha dejado fundamentalmente los menhires y los dólmenes (que significa mesa grande de piedra en bretón), una construcción que tiene un pasillo que conduce a una cámara. Cuando lo que lo recubre es una falsa cúpula en vez de una piedra, se denomina tolo. Estos edificios, que son de numerosos estilos, podían ser cámaras mortuorias, "pero trato de demostrar en el libro también que la mayoría no lo son, sobre todo los grandes, que son como templos", añade.

En Andalucía están los dólmenes más grandes y espectaculares del mundo, como el dolmen de Menga, en Antequera. El de Alberite también es de los más grandes, junto al de Soto, en Trigueros. Hay otros en Sevilla, como el de Valencina de la Concepción, que tiene 42 metros de pasillo. "Y en nuestra Comunidad está el lugar del mundo con más dólmenes por metro cuadrado, en Gorafe, con más de 200 hoy de los más de 1.000 que existían. Así que, tener los más antiguos y los más grandes me llevó a pensar que el Megalitismo es una cultura que surge en el Valle del Guadalquivir, y que de ahí se expande rápidamente por Extremadura y el Alentejo portugués, para dispersarse por toda la fachada atlántica". El autor cuenta que los europeos, para no mosquearse y porque todo el mundo quería ser el padre de la criatura, decidieron que el Megalitismo "surgió en todos los lados a la vez. Eso es una barbaridad. Si nosotros tenemos los más antiguos y más grandes, lo más fácil es que empezara aquí". La escasez de bibliografía también invitó a Ruiz Mata a hacer un estudio en profundidad sobre esta cultura y su desarrollo, "algo que no se encuentra por ahí y que yo sin embargo cuento en el libro". Ruiz Mata apunta que, ya que el Megalitismo se desarrolló más en la Sierra, en Jerez lo que hay son cuevas dolménicas.

¿Cómo se han conservado estas obras a lo largo de miles de años? "Por la robustez de las piedras. Cuesta construirlos, pero una vez que se hace un dolmen... El de Menga, por ejemplo, ha estado abandonado muchos años, pero ahí está. El de Alberite se quedó debajo de tierra y se descubrió a la hora de arar por una cámara que tenía interior", cuenta Mata. ¿Cómo se transportaban tales piedras? "Descubrir qué pensaban estos señores es más complicado y da para otro libro. Hay muchas teorías de cómo se llevaban, creo que utilizaban bueyes, que ya se conocían como animal de carga en el mito de Gerión. También trato de demostrar que para construir un dolmen se necesitaba mucha gente y una buena organización, saber por qué lo haces, tener un concepto que amortice el esfuerzo. Todo lleva a una serie de conclusiones que te dicen que todo esto tiene que ser verdad". Construcciones que con el tiempo han sido utilizadas como viviendas, refugio para animales, otras se han quedado bajo tierra (que ahora se están redescubriendo) y las que han desaparecido es porque estorbaban en la tierra de labor. "El Megalitismo es una cultura que duró muchísimo tiempo y es la primera que une a Europa occidental y el norte de África". El estudioso cuenta como curiosidad que todos los dólmenes tienen un patrón de medida similar. Es decir, un tolo en Irlanda y otro aquí tienen la misma medida. "Eso te dice la comunicación que había entre los territorios al utilizar los mismos conceptos de cálculo. Que somos el mismo pueblo".

La obra fue presentada a principios de este mes en el coworking situado junto al Mesón Suárez, en un acto que fue introducido por Saulo Ruiz Moreno. Un trabajo que aporta, más si cabe, un gran valor arqueológico a la zona.

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