"No soy más que una pura emoción que he canalizado a través del teatro"

  • El intérprete sanroqueño representa esta noche en su ciudad 'Humo', premiada obra con la que lleva más de 160 funciones. "Ahora encuentro mi utilidad; subir al escenario a hacer terapia", asegura

Ayer, Día Mundial del Teatro, San Roque tuvo en casa a la más importante y fundamental conexión del Campo de Gibraltar con las artes escénicas. Juan Luis Galiardo, de excelente humor y con un constipado equiparable, hizo gala, que no función, de su sanroqueñismo, término que bien podría acuñar el reputado actor, de larga trayectoria y marcada personalidad. Hoy (21:30) representará en el teatro que lleva su nombre, en su ciudad, Humo, premio de la SGAE al mejor texto teatral, cuyo autor es Juan Carlos Rubio, que también dirige la obra. Galiardo compartirá escenario con Kiti Manver.

El actor sanroqueño dejó el humo para hoy. Ayer, según contó, marchó a la playa de Puente Mayorga a darse un baño, luego se dio un homenaje en Bernal y, aseguró, también paseó por Gibraltar, Algeciras o La Línea. "Estaré buscándome a mí mismo, como siempre, en todo este recorrido, que nunca he abandonado", anticipó por la mañana.

Cuando Galiardo habla de San Roque se pone trascendente. "Estoy orgulloso de estar aquí, porque cada vez que regreso entiendo de dónde vengo para saber adónde voy. La gente que se pierde, como yo he estado un tiempo perdido en mi vida, agradecemos tanto recuperar la esencia de nuestro origen. San Roque no sólo es mi lugar de nacimiento; es mi lugar de reflexión permanente. Llevo mi ciudad con todas mis emociones", explicó.

"Mi vida -abundó- es un acto emocional, marcado por mi nacimiento y por mi encuentro permanente con esta zona. No soy más que una pura emoción. Si algún momento dado me creí otra cosa, fue un error. Soy una emoción, que lo que he hecho es canalizarla a través del teatro para transmitir todo lo que la vida me provoca". No es baladí oír hablar de teatro a Galiardo el Día Mundial del Teatro. "Ahora encuentro mi utilidad", suelta, "y esa utilidad hace que me suba al escenario con obras como Humo a hacer terapia, que es lo que el teatro fue, didáctico y terapéutico. Sófocles, Eurípides... Los clásicos que yo interpreto hacen que uno entienda la vida no como un acto inventado por nosotros. Los clásicos nos han enseñado que casi todo está inventado en la historia del hombre. Eso nos debe dar humildad. Y por eso un actor de teatro que quiere subirse para hacer terapia cada día está más lleno de humildad, algo que le falta a la sociedad, que se esconde en la mentira".

Para Galiardo, en cine ganador de dos premios Goya, el teatro debe ser de "utilidad social", como la obra que presenta hoy, "una historia de hombres que pierden la fe en los valores fundamentales y tienen que inventarse el humo para vendérselo a los demás". Lleva 160 funciones con ella, con aún año y medio de gira por delante. "No somos entretenedores banales de esa televisión absolutamente catatónica", proclama.

Galiardo no se aleja del pañuelo y bromea con la somatización. El resfriado le agarró, garantiza, en cuanto enfiló la ruta del toro. Está convencido que por la emoción, que ayer estuvo "confundida con el moqueo".

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