El certamen presenta dos versiones de libros sobre la inocencia mancillada y la posguerra

  • El festival exhibe 'Katia's Sister', basada en una novela de Andrés Barba, y 'El libro de las aguas'

Dos películas, ambas adaptaciones de libros, se presentaron la mañana de ayer en el festival. La primera es la holandesa Katia's Sister, de Mijke de Jong y basada en la novela La hermana de Katia del madrileño Andrés Barba. "Mi mejor amiga me la regaló; lo hizo porque en la portada [de la edición holandesa] aparecía un pie calzando un zapato de tacón que se parecía al mío. Esa noche mi marido la leyó de una sentada y me dijo: 'Aquí tenemos nuestra próxima película", explica De Jong sobre el filme, narrado a través de la mirada inocente de una niña hija de una prostituta y hermana de una bailarina de striptease. "Al principio, cuando me dijeron que una directora quería adaptar mi libro, me pareció una broma de un amigo. Cuando supe de dónde era tuve una buena impresión, me pareció que una holandesa podía tratar bien la historia", explicó Barba, que añadió que en los Países Bajos la prostitución es un asunto "socialmente integrado". Para el autor de la novela, la película conserva la "rugosidad" de su historia y ha llegado "al corazón del libro".

El segundo filme, con sello cordobés, es El libro de las aguas. Antonio Giménez-Rico se basa aquí en la novela homónima del cordobés Alejandro López Andrada, en la que se cuenta, según el director de la versión cinematográfica, una historia "seca, triste y sin grandes esperanzas" ambientada en la posguerra española. Lolita Flores, su hija Elena Furiase, Álvaro de Luna, Ana Diosdado, José Sancho y Jorge Sanz interpretan los principales papeles de esta película rodada íntegramente en la comarca de Los Pedroches y que se estrenará oficialmente mañana en la capital cordobesa. La trama sucede en una pequeña población andaluza al año siguiente del fin de la Guerra Civil, el periodo que Antonio Giménez-Rico considera "más terrible" del siglo XX español.

El director, por otra parte, destacó la "feliz coincidencia" de la película con el actual (y acalorado) debate en torno a la exhumación de fosas de víctimas del conflicto y, en general, relacionado con las refriegas de los partidos políticos a cuenta de la Ley para la Recuperación de la Memoria Histórica. "Las cosas del pasado hay que recordarlas para poder olvidarlas", zanjó paradójicamente Giménez-Rico.

Ayer se presentaron otros dos filmes: el documental Rif 1921, sobre la brutal actuación del Gobierno español de la época en la antigua colonia africana (fue la primera ocasión en la que se emplearon armas químicas contra civiles), y Al final del túnel. Sarajevo en el objetivo, en la Fundación Tres Culturas, dentro de las actividades paralelas.

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