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La novedad de los viejos tiempos

Hace aproximadamente diez años el mundo de los videojuegos cambió. Antes de esta fecha era muy difícil que el rol nipón llegase a las tiendas españolas. En esta tesitura apareció Final Fantasy VII, el juego japonés con la historia más compleja y profunda que se había conocido hasta entonces en el mundo occidental. Este hecho hizo que la crítica internacional lo alabase, y aún hoy es recordado por muchos como el mejor juego de rol al que han jugado nunca. Años más tarde Square-Enix prometió que completaría la historia del juego con tres nuevos juegos y dos películas para desvelar algunos detalles que habían quedado sin explicar.

Hoy tenemos ante nosotros el último de estos juegos en aparecer (previamente aparecieron Final Fantasy VII: Before crisis y Final Fantasy VII: Dirge of Cerberus) que muestra los hechos ocurridos siete años antes de los acontecimientos vividos en Final Fantasy VII. Encarnaremos a Zack, un soldier de segunda clase con ambiciones de héroe, que se ve involucrado en una amenaza proveniente de la propia Shinra, una de las compañías más importantes del mundo de Final Fantasy VII. Un conflicto que hará transitar al personaje, de adolescente arrogante y pretencioso, a un auténtico héroe.

A pesar de ser un título independiente de la saga, es cierto que para poder sacarle el máximo provecho a todos los guiños que incluye tendremos que haber completado previamente el Final Fantasy VII original. De esta forma nos reencontraremos con personajes como Aeris, Cloud o el mismísimo Sephirot y podremos comprender los complejos lazos sentimentales que llevaron al inicio de la historia del Final Fantasy VII. El juego presenta un magistral aspecto gráfico, al nivel de las escenas que pudimos ver en el Final Fantasy VII: Advent Children, que junto con la genial historia nos hará disfrutar de las aproximadamente 15 horas que dura este action-RPG. El sistema de control es parecido al que experimentamos en el Final Fantasy XII, con la excepción de que contaremos con una ruleta (el Digital Mind Wave) que influirá en nuestra posibilidad de realizar golpes especiales según el estado de ánimo del personaje o el propio azar. También volverán a hacer acto de presencia las materias, esas esferas de energía que tanto podían influir en las capacidades y magias de nuestros protagonistas, aunque su uso no será tan complejo como en el Final Fantasy VII.

El apartado musical es espléndido en su capacidad para mezclar obras orquestales emblemáticas del título original con melodías nuevas a guitarra y piano. Todo un placer para los nostálgicos (aunque se eche en falta el toque carismático de Nobuo Uematsu), supone el espléndido broche final que cierra la trama de este juego de forma excepcional y sobresaliente.

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