Los muros de refinería, un reflejo del azul que impera en la bahía

  • Finaliza la segunda edición de 'Urbanart' decorando las paredes de Cepsa con motivos marinos. El proyecto cívico-artístico tendrá continuidad el próximo año

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Como quien navega sobre ruedas por el fondo del mar. Entre sirenas y barcos de pintura y, un poco más arriba o un poco más al centro, ahí aparece la bahía al desnudo. Un reflejo alegórico en graffiti del mundo marino que resurge y convive cada día junto al Campo de Gibraltar. La segunda edición de Urbanart ha dado rienda suelta al imaginario juvenil fijando la mirada al frente, convirtiendo a los muros de la refinería de Cepsa en un espejo de magia.

Cerró ayer su segunda aventura con la entrega de diplomas a los participantes, prácticamente una veintena de jóvenes, de entre 14 y 23 años. Artistas en potencia, y algunos con experiencia, que dejaron para siempre su impronta sobre los muros de la refinería, a la altura del pantalán. Los nombres de los participantes fieles a esta actividad han quedado sellados en las paredes. Julia, Claudia, Sebastián o Sergio -por poner algunos ejemplos- siempre verán reflejados sus nombres allí, a espaldas de Cepsa y de cara a la bahía.

Son 750 los metros que se han pintado con motivos marinos en esta ocasión, el azul impregna los alrededores de la fábrica, mientras que en la primera edición el medio ambiente era la idea a expresar, lo que da continuidad con el verde a este proyecto que reúne el civismo y el arte para mejorar el impacto ambiental de la empresa Cepsa con el entorno.

El director creativo del proyecto, Antoni Gabarre, explicó ayer que se ha optado por dar una oportunidad a los jóvenes, no sólo del arco de la bahía sino también de otros entornos y programas similares, e incluso han llegado de Cantabria. "El objetivo es mejorar el impacto visual que tiene el muro con ese arreglo que se ha hecho de albañilería en particular y con la decoración en sí de medio ambiente a nivel general".

Gabarre destacó que se inició el programa con la parte teórica, que implica reuniones, trabajo con los jóvenes e incluso con los vecinos para aportar ideas, y a pintar se empezó el 24 de agosto y terminaron el pasado miércoles con los últimos detalles. Se mostró, además, afortunado por la experiencia de los jóvenes creativos. "Participan no sólo de aquí, llevan ya dos años algunos repitiendo en Cepsa, han pintado en Santander y en Francia, y de alguna forma vamos incorporando otros que no han estado aquí. Trataremos de llevar a los jóvenes de San Roque a Santander, dando oportunidades para que se puedan expresar libremente".

Algunos de los graffiteros detalló que "se aprende con el rodaje", aunque también algunos vienen de escuelas de arte. Los muros dan pinceladas del mundo marino de la bahía, desde el Peñón con un atardecer, hasta bellas sirenas, un marinero o una botella de cristal anclada en el fondo, que también se muestra bajo la oscuridad de la zona abisal. Este proyecto convierte la zona trasera de la refinería en un punto de encuentro para los amantes del graffiti.

La responsable de comunicación de refinería, Amalia Puigdengolas, apostó por una tercera fase en 2012 cuando pasen las lluvias, de hecho los muros ya están preparados a falta del enfoque. "Lo vemos con ilusión, no olvidemos que para nosotros no sólo es mejorar el impacto visual sino que respondemos a la autorización integral ambiental y los requisitos eran mejorar el impacto visual de una fábrica como la nuestra y lo estamos cumpliendo y además contribuimos a formar, no olvidar que Urbanart es un programa artístico".

En el cierre de esta segunda fase estuvo presente también el alcalde de San Roque, Juan Carlos Ruiz Boix, y representantes del equipo de gobierno y vecinos.

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