El mundo Gira

  • A finales del pasado verano se editó 'The Seer', un monumental álbum con el que Swans se pasea ya por las listas de lo mejor de 2012. Este domingo lo presentan en directo en Sevillal Swans. Domingo 9, a las 21:00, en el Teatro Central. Única fecha en Andalucía. Entradas a 18 euros en venta anticipada y 22 euros en taquilla.

Brevemente reseñado ya, a la vuelta del pasado verano, en la versión digital de La Ventana Pop, The Seer llega al final de este agónico 2012 mostrando su vitola de álbum destacado del año con la misma violencia y acorde ferocidad que gasta el desafiante bicho de su portada, presto a enseñar sus afilados colmillos como inequívoca señal de advertencia al oyente aventurado.

"Es la culminación de cada álbum anterior de Swans, así como de cualquier otra música que yo haya hecho, en la que haya participado o haya imaginado", apunta Michael Gira en unas notas introductorias al disco, cuyo proceso de gestación, al menos en un sentido metafórico, se habría dilatado pues tres décadas. Son las que distan entre el nacimiento de la abrasiva formación neoyorquina en plena eclosión post-punk -con Gira, claro como inamovible pivote entorno al cual gira tan singular discurso- y esta definitiva constatación de que su retorno en 2010 con My Father Will Guide Me Up a Rope to the Sky, tres lustros después de aparcar a los cisnes para firmar un reguero de discos con su propio nombre, nada tiene en común con esas a menudo sospechosas reapariciones al calor de tal o cual reivindicación entusiasta del pasado reciente.

Ni Gira permaneció inactivo ni My Father... (tampoco su secuela en directo, We Rose from Your Bed with the Sun in Our Head) supuso el habitual pretexto para retomar la carretera y hacer algo de caja, objetivo siempre legítimo, pero tantas veces también decepcionante. Al contrario, aquel álbum, con sus ocho cortes pletóricos de electricidad señalando el imponente estado de forma del veterano músico, bien pudiera ser leído hoy como un tanteo, un examen de las posibilidades de estos remozados y muy numerosos Swans, que convierten el escenario -y no a la inversa- en el laboratorio donde se ensayan muchas de las ideas que luego se registran en el estudio.

Desarrolladas "orgánicamente" por el grupo "en los ensayos y en la gira", abunda Gira en torno a canciones como la homónima The Seer, Ave. B Blues, Avatar o The Apostate, las once piezas del álbum crecen en consonancia con la ambición de su artífice por conseguir, más allá de un disco, una experiencia de inmersión sensorial completa. Lo consigue, si el oyente se presta al apabullante experimento, desde irrefutables presupuestos rock -la vanguardia de ayer suena hoy irremediablemente clásica, aunque sigue haciendo sangre-, buscando en la expansión de los tiempos el perfecto aliado que obliga al sujeto a aislarse del entorno y enfrentarse cara a cara con lo que suena -ya se ha resaltado en múltiples ocasiones que el corte que da título al disco supera los 32 minutos-.

También quedaría en mera anécdota la solícita colaboración de nombres tan atractivos para el melómano como los de Alan Sparhawk y Mimi Parker, de Low, Ben Frost, Karen O -la hermosa Song for a Warrior- o la mismísima Jarboe -inefable compañera de subidones y fatigas del propio Gira- si no fuera porque tan significativa lista, por sí misma, da buena cuenta de hasta qué punto la semilla de Swans arraigó en el vasto paisaje del rock contemporáneo y otras parcelas adyacentes.

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