La mujer más bella del cine (II)

  • Gene Tierney, actriz neoyorquina contemporánea de Lammar tuvo el honor de ser proclamada como la más hermosa de las estrellas de Hollywood por el fundador de la 20th Century Fox

Hace unos meses dediqué este mismo espacio a la actriz Heddy Lamarr, aquella a la que Hollywood otorgó en su día el oficioso título de "la mujer más hermosa de la historia del cine (y también -añadiría yo- el calificativo de la más lista ya que a ella le debemos en gran parte el hoy tan familiar sistema "wifi"). Gene Tierney, actriz neoyorquina contemporánea de Lammar (solo era seis años más joven que la austriaca) también tuvo el honor de ser proclamada como la más hermosa de las estrellas de Hollywood por el fundador de la 20th Century Fox, Darryl F. Zanuck.

El todopoderoso productor no dudó en ofrecerle un contrato con sus estudios tras verla en una función teatral de Broadway. Desde su debut en 1940 en la película de aventuras El Renegado sus papeles siempre fueron de protagonista y su fascinante presencia fue la clave del éxito de películas como La venganza de Frank James, El embrujo de Shangai, Belle Starr y, en especial de La ruta del tabaco una película de John Ford en la que Gene Tierney interpreta a una jovencita que aun sin el habitual glamour de las estrellas de cine de entonces, esto es, con un vestido que parecía un saco de patatas, con la cara sucia y el pelo desaliñado, desprendía un tremendo "sex-appeal".

En los tiempos de la Gran Depresión, con su vocecilla angelical y un sensual juego de piernas, se las arreglaba para engatusar al afortunado poseedor de un saco de nabos que su hambrienta familia le robaba mientras el campesino -como los espectadores- quedaba obnubilado por la belleza de aquella muchacha harapienta. Tras hacer cuatro películas en 1942 y El diablo dijo no de Ernst Lubitsch al año siguiente, Otto Preminger la eligió para protagonizar una de las mejores películas de cine negro y, quizá de las más deslumbrantes del cine clásico americano: Laura.

"Nunca olvidaré aquel fin de semana en el que murió Laura. Un sol de fuego ardía en el firmamento como a través de una gigantesca lente...". Este es el sugerente arranque de la investigación del detective McPherson (Dana Andrews) sobre el asesinato de Laura, una elegante y seductora mujer que aparece muerta en su apartamento, con la cara destrozada por los disparos de una escopeta. El policía llegará a conocer a Laura (Gene Tierney) a partir de las declaraciones de sus allegados: el famoso cronista de sociedad y "Pigmalión" de Laura, Waldo Leydecker (Clifton Webb); la tía de Laura (Judith Anderson -la que antes fuese malvada ama de llaves en Rebeca) y el libertino gigoló ("admito las manchas en el alma, pero nunca en el traje") y aspirante a casarse con Laura Shelby (Vincent Price).

La omnipresente presencia en el apartamento de Laura de un cuadro de la asesinada, embelesa al teniente de policía que inevitablemente termina enamorándose -como la mayoría de los espectadores- de una mujer que -en teoría- está muerta. La repentina aparición de la protagonista ante el detective adormilado, con la ayuda del whisky, en un sofá contemplando le hipnótico cuadro, le hace dudar a él -y al público- si está soñando o es real la presencia de aquella hermosa mujer cuyo crimen está investigando... Otto Preminger solo iba a ser el productor de la película que, en principio iba a ser dirigida por Rouben Mamoulian, pero discrepancias en el guión elaborado por Preminger y a la hora de confeccionar el reparto (Mamoulian no quería a Clifton Webb como amante de Laura por su amanerada homosexualidad) hicieron que aún a regañadientes Zanuck encargara la dirección a un Preminger que no apreciaba demasiado.

Este confió en los relativamente inexpertos Gene Tierney y Dana Andrews y, sobre todo, en Clifton Webb que borda (fue nominado al Oscar a mejor actor secundario) su personaje de sofisticado escritor cínico e irónico ("no escribo con estilográfica sino con plumas de ganso mojadas en veneno") que ve a Laura como una bella obra de arte de la que él debe ser el único poseedor. Una maravillosa fotografía en blanco y negro y la magnética y turbadora música de David Raskin (su tema principal se convertirá en una de las melodías más célebres de la historia del cine) contribuyen aún más a cautivar a un público ya directamente rendido ante la presencia de Gene Tierney. Preminger cuida hasta el mínimo detalle de la producción y así el cuadro de Laura que tan relevante resulta para la historia, es en realidad una fotografía cubierta con de una fina capa de barniz que simula a la perfección un retrato al óleo y en una sutil referencia a la influencia que ejerce el personaje de Waldo sobre su "discípula", el apartamento de Laura está decorado a imagen y semejanza de la residencia de su refinado mentor.

Laura fue un gran éxito de público y de crítica y hoy en día es considerada una obra cumbre del cine negro, la obra maestra de Preminger y, sin duda, la mejor interpretación de la bellísima Gene Tierney. En la vida real, "la mujer más hermosa de la historia del cine (2)" no fue tan afortunada: John F. Kennedy la "cambió" por Marylin; se casó tres veces, la última de ellas con el magnate petrolero Howard Lee que antes -¡menuda suerte la del personaje!- había estado casado con "la mujer más hermosa de la historia del cine (1)" Heddy Lamarr. Un beso en una reunión de estrellas de Hollywood para recaudar fondos para la guerra, cambió la vida de Gene Tierney: estaba embarazada de su primera niña y una admiradora, infectada de rubeola, le estampó un beso en cada mejilla. La niña (Daría) nació prematuramente, ciega, sorda y con un severo retraso mental.

Esto le afectó profundamente y en la cúspide de su fama y cuando todo el público la adoraba más allá de su capacidad escénica, no soportó la presión y abandonó su papel en la película Mogambo en favor de Grace Kelly. Cayó en una honda depresión y se le aplicaron 27 sesiones de una novedosa terapia electroconvulsiva ( el electroshock) que le destruyeron gran parte de su memoria. Recuperada a medias, en 1962 volvió a trabajar con su amigo Otto Preminger en el excelente film político Tempestad sobre Washington. Murió víctima de un enfisema (fumaba demasiado) a los 70 años.

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