Una historia de batallas, amores y humor, en el Cádiz del siglo XVI

  • Santiago Iglesias de Paul presenta esta tarde en la APC su novela '1596: cuando a Cádiz arribaron los ingleses', basada en el saqueo de la flota anglo-holandesa

Por alguna "extraña" razón que aún desconoce Santiago Iglesias de Paul (Cádiz, 1961), un buen día, mientras degustaba una tapa en una taberna sevillana, le visitaron las musas. Un rincón que a modo de túnel del tiempo le hizo retroceder cinco siglos en la historia hasta dar con Juan Pedro, el protagonista de su segunda novela, 1596: cuando a Cádiz arribaron los ingleses, que esta tarde presenta a las 19.30 horas en la Asociación de la Prensa de Cádiz.

Como si de la Cenicienta se tratara, este tabernero "arruinado, desdichado y deprimido logró convertirse en un gran personaje", comenta Iglesias de Paul. Pero esta transformación no se materializó hasta que llegó a tierras gaditanas. "En mi boceto inicial tenía clarísimo que Juan Pedro iba directo de Sevilla a América, pero finalmente llegó a Cádiz y aquí se quedó". Y es que aquel mesonero de Sevilla no sólo encuentra en esta ciudad con "gente maravillosa", sino con el famoso asalto de la flota anglo-holandesa a Cádiz en 1596, de la mano de las fuerzas del Conde de Essex.

Fue precisamente la forma en que se produjo este saqueo lo que más llamó la atención de este gaditano afincado en Madrid. "Resulta sorprendente la vulnerabilidad de la que entonces era prácticamente la primera potencia mundial, España". "Los ingleses -añadió- estuvieron paseando dos semanas por Cádiz y todo ocurrió debido a la incompetente actitud del Duque de Medina Sidonia, anteriormente al mando de la Armada Invencible", dice a modo informativo.

Este encuentro entre Juan Pedro y el asalto inglés siembra las bases de las aventuras que discurren en esta novela coproducida junto a José Manuel Millán, de la editorial chiclanera JM Ediciones. A partir de aquí se suceden las batallas, pero también alguna historia de amor y de humor. "Gran parte de la literatura actual carece de sentido del humor, no aparece vinculada a la chorrada y a la parida, y a mí me gusta que mis personajes hagan reír al lector". Quizá sea éste uno de los ganchos de 1596: cuando a Cádiz arribaron los ingleses. Lo cierto es que "48 horas después de presentarlo hace unos días en Madrid, me llamaron tres lectores para felicitarme, y con esto me quedo".

Por sus páginas también deambulan lugares tan emblemáticos de la ciudad como las Cuevas de María Moco, La Caleta, el Pozo de la Jara y hasta el Achuri, por donde se mueven unos personajes que se quedan atónitos al ver la forma en que la ciudad es desmantelada por aquellos invasores. Personajes que, junto a Juan Pedro, conforman un compendio de historias de gran interés.

Sin adelantar un ápice más de su nueva novela, el autor asegura que se trata "de una obra sencilla" con alguna sorpresa intercalada. Asimismo, comenta que tras este trabajo mitad ficción mitad realidad, se esconde una gran labor de documentación que parte fundamentalmente de la narración de estos acontecimientos históricos que poco después de los mismos hizo Fray Pedro de Abreu. "También he leído muchas obras de Cádiz, incluso contextualizadas en otros siglos", asevera.

Su nueva obra -hace dos años publicó La leyenda de un cruzado aragonés- se puede encontrar en Quorum, QiQ y Manuel de Falla, de Cádiz; Bozano, en San Fernando; Navarro, en Chiclana y la portuense Forum. Para más información en www.jmediciones.com.

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