Un gran toro con el hierro de Valdefresno destaca en la quinta del Pilar

  • Los diestros Marín y Barrera son ovacionados y El Fundi se estrella ante un mal lote de una corrida muy descastada

Un gran toro de Valdefresno, de nombre Buscatodo, jugado en quinto lugar y fuertemente ovacionado en el arrastre, fue la nota más importante del quinto festejo de la Feria del Pilar, en el que tanto su lidiador, Antonio Barrera, como el catalán Serafín Marín saludaron una ovación.

El toro, un ejemplar serio pero bien hecho, fue duramente castigado en el caballo. Sin embargo, un quite de Serafín Marín a la verónica descubrió su calidad y la importancia de su embestida, que ya no paró después. Viniéndose de largo, el toro pidió toro por abajo para irse largo, queriéndola tomar siempre y con mucha importancia.

Barrera abrió faena con el cambiado en los medios y después dejó dos series de buen trazo, algo aceleradas, sobre la mano diestra. No hubo más acople en la faena. Enganchó mucho la muleta por el pitón izquierdo y no terminó de estar a gusto el sevillano, que falló a espadas.

Además de ese quite, Serafín manejó con gusto el capote en su primero y en el sexto, dos ejemplares manejables, que terminaron manseando y a los que les faltó mayor raza. El catalán brindó su primero al cielo en memoria de su padre, recién fallecido y con la muleta dejó dos series buenas por el pitón derecho aunque a partir de ahí la faena alternó intermitencias y algún desarme que impidieron que el trasteo tomara vuelo. La del sexto resultó larga y un punto monótona, sin llegar al tendido con un ejemplar al que le faltó motor.

Mansos fueron los dos primeros. El que abrió plaza, huidizo ya de salida, no dio opción a Fundi que cortó la faena tras intentarlo por lo dos pitones sin éxito. El cuarto toro tuvo movilidad pero sin clase, ya que no terminó de humillar. El Fundi estuvo en profesional en una faena de oficio y poso técnico, que remató de un feo bajonazo, por lo que fue silenciado.

Barrera, con el sobrero segundo de Fraile Mazas, también manso, aguantó las primeras oleadas sobre las piernas y pronto macheteó por bajo para tomar la espada donde pasó un quinario.

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