rafa sánchez. músico

"El éxito ya no es el fin"

  • La Unión encabeza el 80 Star Fest, un festival donde participan Javier Ojeda y Nacho Campillo, entre otros, que se celebra el 3 de agosto en El Puerto

Rafa Sánchez, de La Unión, esta pasada semana en El Puerto. Rafa Sánchez, de La Unión, esta pasada semana en El Puerto.

Rafa Sánchez, de La Unión, esta pasada semana en El Puerto. / andrés mora

-80 Star Fest, una reunión de músicos de una generación. ¿Apetece compartir escenario con gente como Javier Ojeda, Nacho Campillo...?

-Sí, claro, siempre nos gusta compartir escenario con ellos. De hecho, es algo que venimos haciendo de una manera, digamos, usual, aunque no sea exactamente con este mismo montaje de festival 80 Star Fest. Hemos hecho otros también, que aunque son montajes diferentes la idea es bastante parecida, música de los 80 por los grupos que hicieron las canciones, no por los tributos y esas cosas, sino por los auténticos.

-¿Qué tiene ese pop nacido hace 30 años para que haya sido perdurable?

-Bueno, yo creo que habrá un componente de nostalgia de todos aquellos que tienen nuestra edad. Yo lo comento alguna vez en los conciertos, que ya nuestro público tienen hijos que han salido del nido y no tienen que ir buscando baby sister para cuidarlos y, de repente, empiezan a retomar esas cosas que con los niños no pudieron hacer. Y, por otra parte, eso de haber sido un grupo que no ha parado en ningún momento ha propiciado que haya gente que poco a poco se haya ido uniendo a La Unión, así que tenemos un público con un baremo de edad bastante amplio, entre los 30 y los 50.

-En esa horquilla amplia, ¿qué público os pone más?

-Al final es que acaban siendo muy homogéneos porque el que tiene 50 en los conciertos acaba sintiéndose como el que tiene 20 y acaban dando botes y pasándole bien. Creo que la música es un medio superpoderoso que te lleva a recordar momentos e incluso los convierte en mejores.

-Hablando de momentos mejores o peores, ¿con qué se queda, con el comienzo o con el presente de La Unión?

-Hombre, venimos de una industria mastodóntica, en la cual teníamos unos presupuestos de grabaciones gigantes pero, la verdad, es que cada tiempo tiene su historia. Ahora nosotros nos estamos autogestionando, no estamos con ninguna discográfica, y la verdad es que disfrutas de otras cosas que pueden ser buenas.

-Como...

-Como decidir tú cuáles son tus tiempos...También el éxito ya no es el fin... A ese nivel te puedo decir que La Unión no somos nada nostálgicos, de hecho somos un poco como yoguis, pensamos que el único momento que existe es el ahora. Y el ahora resulta fascinante, con la tecnología, las redes sociales... Estamos en un cambio constante.

-A la hora de hacer música, ¿esa tecnología ha facilitado las cosas?

-Por supuesto. Antes era muy prohibitivo, muy pocas bandas podíamos grabar en los estudios potentes porque costaba pues unos dos mil y pico euros medio día de sala. Con la tecnología se ha democratizado mucho el poder grabar. Y eso es súper interesante.

-De acuerdo, todo el mundo puede grabar pero entre tanta oferta, ¿no es más complicado dejarse ver, llegar al oyente o al espectador?

-Ahí está ahora el quid de la cuestión. Imagínate, cuando nosotros salimos, existían sólo la 1 y la 2, y se acabó. No existían ni las privadas, ni internet, claro. Era mucho más fácil hacer un éxito aunque era más difícil grabar porque éramos muy pocos los escogidos. Pero es cierto que una vez que estabas ahí tenías mucha más facilidad para que te viera todo el país. Pues eso... Los tiempos... Ganas en unas cosas, pierdes en otras... Al final acabas buscando el equilibrio como puedes.

-Decía que el éxito ya no es el fin, ¿cuál es el suyo para seguir en el mundo de la música?

-Pues la vivencia. El trabajo de músico es súper agradecido, sobre todo cuando viajas. Allá donde vas la gente te está esperando, te festeja, te lleva a sitios, te enseña su ciudad... Y viajar de esa manera es impagable. Luego, es un trabajo artístico y cuando te reconocen tus méritos es muy gratificante. No me imagino una forma de vida mejor.

-¿Cuándo empezó a tocar? Y no me refiero con La Unión.

-Realmente empecé en el cole haciendo teatro pero la música empezó a formar parte de la sociedad y eso comenzó a arrastrarme. Y más allá de los fines de curso y tal, con 14 años monté mi primera banda, que se llamaba Quick, nada original porque creo que todo el mundo ha tenido un grupo que se llamara Quick. Y ahí empecé, incluso, a componer canciones, que era lo divertido, no hacer covers. Y con un amigo, que su padre tenía un garaje, nos dejó un cuarto y ahí dábamos ocho berridos con el ruido ensordecedor de la batería y las guitarras... Llegabas a casa más suave que una esponja.

-Dando esos berridos en aquel garaje, ni se le pasó por la cabeza todo lo que vendría después...

-Claro, era una diversión y un hobbie... Pero también me pasaba, como en las competiciones en tenis, que yo jugaba entonces, esa bola en el estómago cada vez que te subías a escena. Lo pasabas mal pero peor lo pasabas si no lo hacías.

-Si es complicado para un solista llevar décadas de carrera, ¿cómo se hace para mantener un grupo, donde entran en juego muchas sensibilidades?

-Yo creo que en un grupo muestras un poco tus inseguridades con respecto al resto del mundo y, normalmente, lo haces de una manera violenta o agresiva...Normalmente el segundo LP es el más decisivo porque no suelen funcionar tan bien como el primero y es donde hay que poner los pies en la tierra y, si lo haces, puedes que hagas un tercero, pero si no es así, los egos... La verdad es que las bandas son elementos muy frágiles. En nuestro caso es que ha habido cosas que nos han ayudado a permanecer unidos como que todas las canciones las componemos entre todos y se ha repartido muy bien la cuota de éxito y responsablidad. Pero cuando entran en juego los egos y las envidias en un grupo, di tú que le quedan dos telediarios.

-¿En que andan metidos ahora?

-Pues componiendo. Ya tenemos como unas seis ideas de las cuales queremos escoger las cuatro mejores para hacer un EP. Como te decía, los tiempos están cambiando y ahora mismo hacer un álbum de 12 canciones no tiene mucho sentido. Así que preferimos centrarnos en cuatro, hacerlas con videoclip, disfrutarlas y hacerlo todo bien y, seguramente, irlas goteando en la red ya a partir del otoño, porque ya es casi más importante tener muchos likes que vender un disco. Ya te digo, que aunque venimos de la vieja industria, como buenos supervivientes, nos vamos adecuado a los tiempos, que van cambiando.

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