Un éxito que lo calla todo

Le gusta a uno tanto la comedia musical, teatral o cinematográfica, que agradece todo éxito que la resucite. Pero esto... Ha tenido un éxito inmenso primero en la televisión y después en el cine, en los escenarios y hasta sobre hielo... Pero... En fin... Sí, desde luego, hubo musicales parecidos cuando estalló la moda juvenil en los años 50... Y están Grease o Fiebre del sábado noche... En fin... El pasado fin de semana se convirtió en el musical que obtuvo mayor recaudación -más de cuatro millones de euros- en la historia de la exhibición en España. ¿Qué puede hacer un pobre crítico de provincias frente a este fenómeno? ¿Y quién es para interponerse entre la voluntad de divertirse, saltar y chillar de millones de adolescentes y esta película? A lo peor a nuestros padres les pareció lo mismo Qué noche la de aquel día o Help, aunque nosotros (y usted) sabemos que Kenny Ortega (realizador televisivo y padre, desde su origen en Disney Chanel, de todas las High School) no es Richard Lester ni, sobre todo, estos chavales canoros son los Beatles. Pero estamos en 2008, no en 1964. Y por eso triunfa este musical ni bien ni mal dirigido, ni bien ni mal interpretado, ni bien ni mal cantado, ni bien ni mal bailado, pero que ha sabido conectar con las expectativas de millones de espectadores y gracias a ello generar millones de dólares; batiendo marcas que el musical no había alcanzado desde Sonrisas y lágrimas, que logró derrotar en su día a Lo que el viento se llevó como la película más taquillera de la historia. Por eso, si no por otros méritos, pasará a la historia. Aquí no vale lo de la canción de Irvin Berlin There's No Business Like Show Business que cantaba Ethel Merman. Aquí sólo vale el business.

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