Una estatuilla romana de principios de nuestra era aparece en Baelo Claudia

  • La pieza es hallada durante la excavación que se lleva a cabo en la calle principal del conjunto arqueológico de Bolonia. Su contexto se relaciona con un culto doméstico a modo de genio protector

La excavación que la Consejería de Cultura está llevando a cabo en la calle principal del conjunto arqueológico de Baelo Claudia, en Bolonia (Tarifa), ha permitido hallar una estatuilla romana de poco más de 8 centímetros que data de los siglos I o II después de nuestra era. La pieza, que está en proceso de restauración, parece estar relacionada con el culto privado a los dioses y genios protectores romanos.

Semidesnudo, ataviado tan sólo con un calzón -o subligaculum- y casco que le cubre la cabeza a modo de morrión, rematado en su extremo con penacho. Así es esta figura de bronce, que también presenta una fuerte complexión física, barba corta, y el pie izquierdo ligeramente adelantado al derecho. En su mano izquierda, abierta, portaba probablemente las manzanas del jardín de las Hespérides y en el izquierdo, en alto y codo doblado, la clava o maza que no se ha conservado.

Su hallazgo durante la intervención arqueológica del decumanus maximus, que continúa activa, ha permitido documentar la estatuilla en un contexto doméstico, que relacionaría su culto a un ámbito privado a modo de genio protector en un papel ligado a lo personal. La pieza será expuesta hoy en el conjunto arqueológico como parte del programa de celebración del Día de Andalucía.

Los sondeos documentan la magnífica conservación del decamunus maximus. La Consejería de Cultura está llevando a cabo trabajos de excavación y consolidación de la calle principal del yacimiento.

La intervención que ahora se está realizando comprende un tramo total de 256 metros.

Los trabajos previos al inicio de excavación consistieron en la realización de una prospección geofísica con la Universidad de Málaga de toda el área susceptible de intervención.

Esto permitió dar a conocer con precisión la cota a la que se encuentra la calle y sus correspondientes pórticos, además de los distintos cardos -calles orientadas de norte a sur- que cruzan o desembocan en el decumanus maximus.

Los sondeos arqueológicos han permitido documentar el magnífico estado de conservación que presenta la pavimentación de la vía, que tiene un ancho de 5,50 metros.

A esto hay que sumarle los pórticos de ambos lados de la calle, con lo que su medida asciende a unos 11 metros.

Precisamente los pórticos están dando unos muy buenos resultados, ya que su decoración arquitectónica es muy interesante.

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