"He escrito para desahogarme un poco de tanta pesadumbre"

  • El decano de los poetas algecireños rompe un silencio de años sin editar material inédito con 'Olas sagradas'. El autor anuncia que no piensa publicar más libros

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85 años de edad y más de 40 de letras le contemplan y, desde ayer, también una nueva obra. Manuel Fernández Mota, decano de los poetas de Algeciras, considerado uno de los más grandes autores de la lírica andaluza contemporánea, presentó Olas sagradas. Su proyecto personal pasa por que sea el último título de su producción. "No tengo idea de escribir más libros de poemas", asegura quien ha roto un silencio de años sin publicar material inédito.

En realidad, Fernández Mota -nacido en Sayalonga (Málaga) y algecireño desde hace décadas- ya pensó en no entregar nada nuevo al público antes de Olas sagradas, pero Juan Emilio Ríos, presidente del ateneo José Román, se encargó de quebrar tal propósito. Es esta entidad la que edita una obra que se presentó por la tarde en el edificio Kursaal. Se trata de un conjunto de versos que el autor escribió en difíciles circunstancias personales. Una pátina de conmovedora tristeza los impregna.

"Hace ahora siete años que murió mi hijo. Al año siguiente murió mi mujer. Tuvieron que operarme a mí del corazón. Quedé totalmente destrozado fisiológicamente, pero tenía que levantarme, no hundirme totalmente", recuerda el poeta. "Esos años los pasé paseando por El Rincocillo, porque vivía allí en el verano y me gustaba irme a que las olas me fueran dando en los pies. Tenía la sensación o la idea de que una milésima o una partícula del mar que me tocaba con las olas era el tacto de mi hijo, porque sus cenizas habían sido arrojadas al Estrecho. Por eso le puse a las olas que me tocaban Olas sagradas. De alguna forma sentía sus labios, sus manos, sus caricias. Mi mujer y yo, cuando paseábamos por las olas, lo hacíamos siempre así".

Es un libro que "no ha tenido un proyecto", "una reunión de poemas un poco amargos, escritos en mi soledad", detalla el autor. "Escribía para desahogarme un poco de tanta pesadumbre y también van incluidos algunos recuerdos. Otros poemas estaban perdidos en el ordenador y los he recuperado", añade.

Fernández Mota cree en el poder catárquico de la creación. "Sí libera. Se siente uno vacío por dentro, pero sin embargo se da cuenta de que necesita un desahogo. Tampoco quiero ponerme demasiado trágico porque se trata de un libro. También fui siendo un poco moderado porque no quería tampoco airear demasiado mis cosas personales e íntimas".

En Olas sagradas Fernández Mota, no obstante, también concede una suerte de redención. Lo hace dejando una puerta abierta, entre la aflicción, a la esperanza. "Debemos tener cierta esperanza porque, si no, estamos perdidos. Si no se tiene esperanza en nuestra vida, para conseguir otra vez las ilusiones y los sueños, que se tenga en otro, o en la palabra que pueda servir para el bien de otros", proclama.

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