La erótica del mordisco

Fuente inagotable de ficciones de género, el vampirismo se transfigura desde los Cárpatos al asfalto de la gran ciudad sin solución de continuidad, mordiendo cuellos y bebiendo sangre fresca década tras década, moda tras moda, tendencia tras tendencia. Los productores especializados en exploitation conocen bien la insaciable sed macabra de sus consumidores potenciales, ávidos de nuevas historias, muy viejas en el fondo, desde las que poder contar de nuevo el rito de iniciación, el ciclo existencial de la no-vida eterna, el flujo constante de la muerte, el placer y el sexo unidos bajo un mismo signo de fatalidad, licra fina y pulsiones de mirón escondido.

Es lo que hay, no busquen más, en este enésimo subproducto de consumo rápido a mayor gloria de la enjuta y morbosa Lucy Lui, cuyo sangriento destino de mujer-vampiro sobrevuela las oscuras noches de Los Ángeles buscando venganza contra aquellos que la apartaron de su condición mortal.

Auspiciada por la productora Ghost House, especialista en títulos de terror de bajo presupuesto y mucho rendimiento comercial (La maldición, The messengers, la reciente 30 días de oscuridad), Rise: cazadora de sangre aglutina numerosos tópicos chupasangre oportunamente sampleados con cierta estética nipona, una ridícula trama policial y un innegable guiño a Tarantino (amigo, por cierto, de la casa) que emparenta a la cinta de Sebastián Gutiérrez (El beso de Judas) con aquella enrevesada venganza femenina de Uma Thurman en Kill Bill.

Por lo demás, las hechuras planas y rutinarias de la puesta en escena, el escaso nivel interpretativo del reparto (quién podía esperar otra cosa) y un guión voluntariamente farragoso que busca cierta originalidad narrativa en una historia que no la tiene, hacen de Rise un producto altamente prescindible para aquellos que no sean coleccionistas compulsivos de cualquier ítem del género o fans de las virtudes de la pequeña Liu.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios