La cultura y la sensibilidad de Sevilla

El Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla nació en 1887, como otras instituciones inspiradas por los ideales krausistas, con fines esencialmente formativos, dirigidos en principio a sus miembros, pero a partir de la segunda década del siglo XX empezó a desarrollar actividades de notable proyección pública entre las que destacó, pronto, la popular Cabalgata de Reyes. María de Pablo Romero de la Cámara ha dedicado ajustadas páginas a esta etapa clásica del Ateneo en su monografía del año 2007. Quedaba pendiente la continuación de esta historia desde la proclamación de la República hasta el final del siglo XX.

Es la empresa que acomete, sin incurrir en el panegírico en que se convierten, muchas veces, este tipo de historias institucionales, la joven historiadora Irene Sánchez González, combinando las fuentes documentales del Archivo del Ateneo con un uso, inteligente, de la información de los diarios de la época. El resultado es un libro de gran interés que habría sido justo titular historia de la vida pública sevillana a través del Ateneo pues, lejos de la tediosa crónica institucional, retrata el ambiente intelectual, ideológico y político de España y de Europa en la medida que tuvo presencia habitual en las conferencias y debates que organizaba la institución hispalense. Una actividad que sin adoptar nunca una ideológica explícita, no dejó de ser, sin embargo, un filtro de las ideas reinantes que la autora aprovecha para trazar el perfil dominante de sus miembros en cada etapa histórica: el conservadurismo moderado de la segunda República, la acomodación al primer franquismo, el acercamiento a los EEUU durante los años centrales de la Dictadura que se tradujo, por ejemplo, en las concurridas Semanas de la Cultura americana, el aperturismo del presidente López Lozano que conoció el auge de la actividad artística y de la Cabalgata, o luego, la transición democrática bajo José Jesús García Díaz.

Con altibajos económicos, sobreviviendo a difíciles equilibrios políticos, del Ateneo nos ha quedado, como patrimonio ciudadano de la pasada centuria, la voluntad que expresaba el presidente Salvador Gallardo en el año 1933: ser la sede y el exponente de la cultura, el sentimiento y la sensibilidad de Sevilla.

Irene Sánchez González Colegio Oficial de Aparejadores. Sevilla, 2009. 254 págs.

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