La cultura, presa de la crisis

  • Ni el Festival de Música de Jimena ni los Cursos de San Roque han tenido soluciones para subsistir en la actual coyuntura económica. El Festival de Cine Africano de Tarifa ha aguantado con un 30% menos de presupuesto

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Parafraseando el título de un disco de El último de la fila, cuando la crisis entra por la puerta, la cultura salta por la ventana. En este caso no ha saltado, sino que la han empujado al vacío. Sí. Ya se pudo temer en 2009 y este año se ha confirmado. La situación económica ha arramplado con los hitos culturales del Campo de Gibraltar. El Festival Internacional de Música de Jimena y los Cursos de Verano de San Roque han sido suspendidos. El Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT), que se encuentra a la vuelta de la esquina, ha aguantado a duras penas, con un 30% menos de presupuesto que el ejercicio anterior, cuando ascendió a unos 600.000 euros.

En el fondo del debate subyace una cuestión axial, la observación de la cultura como un bien prescindible o, al menos, relegable en contraposición a necesidades más perentorias. Desde este punto de vista, se trata de un campo de espectáculo y entretenimiento y no de formación y didáctica intelectual. Y, de cualquier manera, hasta si se acepta esta última consideración, siempre habrá asuntos más importantes.

Pascual Collado, alcalde de Jimena, habla sin ambages y con un componente moral. No es que no tenga dinero para abonar el festival, sino que no le resulta "ético" gastárselo en tal fin. "Los 90.000 o 120.000 euros que le cuesta al Ayuntamiento el certamen yo los tengo que destinar a tratar de crear trabajo, ayudas sociales y pagar suministros", recalca. El regidor asegura que le para la gente por la calle y le da la razón.

Otra arista del análisis es preguntarse si es que tiene que fenecer una actividad cultural, aunque sea de forma provisional, para poder hacer frente a otros compromisos. Si no hay radio de acción para que el desarrollo cultural de una sociedad sea compatible con inversiones en otras políticas. Sí, no hay dinero, y menos ahora, y menos para todo. ¿Pero es que ninguna gran cita de la cultura de la comarca es capaz no ya de generar beneficios, sino de al menos autofinanciarse?

En San Roque lo que cuesta es comprender lo ocurrido con los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz, al cabo de 30 ediciones una referencia cultural y educativa no sólo en la comarca. Y cuesta porque al Ayuntamiento le salieron los seminarios el año pasado por unos 2.000 euros. El resto se sufragó con las matrículas de unos 600 alumnos y el concurso de patrocinadores. Llama la atención que justo hace unos días se fallara el certamen de cómic Mutantes Paseantes, con 3.900 euros en total en premios.

Y, en el peor de los casos: ¿Acaso no se puede organizar puntualmente un acontecimiento con menos ínfulas, más modesto, pero con la suficiente dignidad como para sortear un año de dificultades sin tener que presentar la renuncia?

En el caso de los Cursos de Verano de San Roque se podía haber hecho, por mucho que el conjunto de patrocinios no sea tan alegre como en el pasado, para la iniciativa académica y para todas las convocatorias en general. De hecho y por otra parte, en Jimena se preparan varios conciertos veraniegos como alternativa. En este caso el Ayuntamiento no ha querido reunirlos y llamarlos décima edición del festival. Ha preferido posponer.

Y sí, con un 30% por ciento menos de recursos, pero el Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT) soporta estoicamente los embates de la crisis. "Se puede", manifiestan desde la organización. Pero, ojo, con lo que no se puede es con lo imposible. En el FCAT hablan de "dificultades infinitas" para lidiar con la edición de este año y se realiza la advertencia: un paso más y también habrá que suspender. Mane Cisneros, directora del certamen fílmico, lo resume gráficamente: "No están apretando ya excesivamente la garganta".

¿Casualidad? El único hito cultural del Campo de Gibraltar que se mantiene es el único que, organizativamente, tiene su origen en una entidad privada, la asociación Al Tarab. También es cierto, en cualquier caso, que, por la idiosincrasia del festival y sus acciones a lo largo del año, accede a un respaldo como el de la Agencia Española de Cooperación Internacional.

Sea como fuere, la cultura ha caído presa de la crisis en el Campo de Gibraltar, y también, hay que decirlo, en otros lugares y festivales. Y siempre existen víctimas más propicias que otras. Por algunas incluso ni se piden ni se pagan rescates.

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