Las coproducciones quedan en entredicho

  • El capital extranjero, acusado de pervertir el cine africano en las primeras jornadas profesionales

El cine africano recurre a las coproducciones para que sus filmes vean la luz, con Francia sobre todo. Sin ir más lejos, un rápido vistazo a las películas que integran las secciones oficiales del FCAT 2008 pinta un cuadro monográfico en tal sentido. Varios cineastas del continente vecino, sin embargo, pusieron ayer en entredicho esta suerte de necesario maná. A su juicio, el capital extranjero "orienta" e incluso "pervierte" el espíritu de sus películas.

El camerunés Bassek Ba Kobio fue uno de los que lanzó un ataque más furibundo contra el régimen de coproducción. Ba Kobio es escritor y productor, además de fundador del festival Ecran noir, en África central, y participó en la primera sesión de las jornadas profesionales que inauguró el FCAT. El camerunés censuró la "orientación" del "cine africano hecho en Europa", que aporta "imágenes que no responden a la manera de ser y de vivir" de África.

"Es un problema muy importante para la creación", abundó Ba Kobio. "Cuando no se controla la producción y la financiación, es difícil que se pueda reflejar la realidad africana. No creo que el cine hecho en 2007 sea la imagen de la África de 2007", agregó.

Ba Kobio profundizó en los límites que, a su entender, sufre la creatividad en el cine africano. "Una película de 150.000 euros es dinero para tres hospitales, el presupuesto de un ministerio. Esa responsabilidad coarta la creación", indicó.

El director senegalés Mama Kéïta también actuó de francotirador de las coproducciones. "La financiación del cine africano debe provenir de nuestras propias fuentes. Se pervierte si provienen de las antiguas colonias", recalcó.

"La mayoría de las películas coproducidas tienen poco público. Se hacen para un grupo en Europa que no tiene vínculos con África", dijo por su parte Afolabi Adesanya, presidente de la asociación de productores de Nigeria.

Aún hay graves carencias en la distribución que hacen que un filme tenga difícil ser rentable, apuntó Michel Ouedrago, director del festival Fespaco.

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